15 nov. 2005

Miguel Huezo Mixco

Poemas

El asno
Queridas damas
Hoy me vestiría con una piel de asno
sólo por oler su carne de gallina
y verlas a todas cuchicheando por la casa
Hoy mostraría a las damas
bajo la falda
mis huevos de soldado
Descubriría mi cabeza gentil
"Os saluda bellezas el viejo asno"
Juro que me pondría la piel del asno
Si el amor escurrió entre sus lagrimales preguntaría
Las amo disertaría tres rebuznos dando de coces
Ya he comido
Mirad mi hocico las plumas
Señoras
Buenas noches
Migraciones
I
Amor
Tú consumirás la nieve de mis días
Una tierra cocida en el alto verbo devolverá
a mis dientes la risa y el estruendo
Picarás con tu nariz en el disco todo negro donde
cantan
tu mañana y mi memoria
Sales de la cama humeante hirviente enamorada
De tu cabello se desatan agujas que fijan tu piel
a los ojos cerrados
a la humedad al deber
Tú has sabido revelar la redondez
de la memoria que me quema
Cuervos saliendo de aquella fosa de sangre del dolor yla rabia que no me endurecieron
II
Habito en el cerebro de un pájaro miope
mis prácticas son las de un profesor que habla en prosa
con la conciencia ligeramente intensificada
Mediante una estrategia ejemplar me ha domado
una dama furiosa y gentil
Todas las mañanas a la sombra de un limonero
me ofrece de comer en el hueco de su mano
me aproximo con avidez sereno a su regazo
mis pelos se vuelven plumas
plumas mis manos
plumas mi cabeza
y piamos
piamosa
dorando el huevo azul en nuestro nido
III
Un gorrión
incrusta sus uñas
en las suaves hojas ondulantes de la servilleta
revolotea sobre la zona verde de los vecindarios
y abre camino a los placeres
Es una de esas almas que habitarán el paraíso
cuando vengan por nosotros puñal en mano
los ángeles negros
Entonces la justicia
será una sutileza como las vértebras de un tordo
y ello explicará el anidamiento del alma
en este siniestro lugar del planeta
IV
Cisnes de Bewick
Ruiseñores rusos
Currucas zarceras
Aguiluchos laguneros
Albatros errantes
Gansos de cara negra
Chipes de Townsend
Colibríes rojizos
Pichiches
Picaflores
Antes de llegar a las franjas de abedules y marismas
en Alaska
nieblas de la Sierra de Manantlán
frondas del Bosque El Imposible
costas doradas del Cabo Hateras
las aves
cálidas impalpables pueden ser
quemadas por el viento
perderse y morir
de cansancio hambre y sed
Las luces de una ciudad pueden entorpecer con su
navegación
Aves playeras y vadeadoras
peregrinos de rapiña
aves canoras
millones de aves desorientadas mueren en todas las épocas
al chocar a gran altura con las ventanas de los jets
No volarás conmigo amor
no vendrás

La perra, el lobo
Todas las noches entregaba un cordero
de mi rebaño al lobo con que me apareaba
Olfato y piel me consta estaba flaco
Pobres borregos
mojaban de miedo sus vellones
Ladra un perro al día a la noche y su ladrido
señala mi hora
pompas de jabón que emergen de un lavaplatos
ruido de ducha manchas de aceite
venid y borrad el miserable tiempo de lo vivido
Adiós
al pasto a la lluvia
al vaivén de los murciélagos bajo las noches
inyectadas
con su leche
adiós a las delicias del tiempo y del sueño
adiós soles ociosos cuya luz me fascina
adiós máquina vibrante de su cola
Huelo mis huesos blancos mi carne rosa
con tenues gemidos a la sombra del árbol
entre el verde olor el soplo mi lobo
Toda la divina oscuridad mora en esos ojos
Espuma y chispa
Mi sangre se vistió con su hermosura
Come de esta vulva
Juega a sangrar entre las ásperas cobijas
Di que mintieron los profetas
Y cruje mi corazón como el envoltorio de un caramelo