15 jul. 2005

No. 2, Año 1.

ARTE - EL SALVADOR
Servicio de difusión cultural
SS: 15 Julio 2005


En este número:

Editorial
Tierra de futbolistas bilingües


"...La historia y los electores, caprichosos como suelen ser, quisieron que este pujante empresario se convirtiera en presidente de su país. El sueño de transformarlo en tierra de futbolistas de primer orden, en ciudadanos bilingües, estaba ahora al alcance de su empeño..."

1. Pienso, luego existo: Ensayo

Solo una revista
Rafael Menjívar Ochoa
"...Posible o no en la actualidad, la necesidad de hace cincuenta años es la actual: mantener comunicado e informado a un sector de la sociedad, que en este caso se dedica al arte y a la cultura..."

Segunda Caravana Nacional de Teatro: aportes y carencias
Ana Mata Parducci
"...Pienso en la 2ª Caravana Nacional de Teatro como el nacimiento de una institución con capacidad de consolidarse y echar raíces, que sea la incitadora de crear nuevos espacios de expresión..."

2. creaCción de arte: Obra

Poesía por entregas (1/9)

René E. Rodas
El libro de la penumbra
"Alguien pulsó un corazón con voz de apremio..."

Cuento

Rafael Menjívar Ochoa
Los bárbaros se van en Febrero
"Los bárbaros terminaron de irse hoy. No se llevaron más que su sombra..."

Artes Visuales

Mayra Barraza
Dibujos de El libro de las 100 Manos


3. Retorno del Hijo Pródigo: Crónicas de salvadoreños por el mundo

Jacinta Escudos
Sospechosa, culpable o qué sé yo
"...Pienso en los centroamericanos que se van a los USA, montándose en trenes en México donde se caen y quedan mutilados porque el tren les pasa encima..."

4. Lo que el viento se llevó: Notas breves de eventos/lecturas recientes

Bordados de Colomoncagua
Mayra Barraza


La historia sin centro
Carmen Molina Tamacas


5. Hora Salvadoreña: Cartelera cultural
Arte, historia, teatro, danza y más, permanentemente actualizado.

6. Al infinito y más allá: Enlaces de interés

El polémico escritor Horacio Castellanos Moya,
una exposicion de arte sicodélico , Néstor García Canclini
y el poeta Seamus Heaney,
entrelazados por el internet desde este Ojo.

7. De rumores y risas:
Humor

Temen por Manyula

8. Convocatorias

La reina de los puercos
Cuento erótico

Arte Crítico y Crisis del Arte
Seminario Internacional

9. Voces: Opiniones

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Editorial

Tierra de futbolistas bilingües

(Bilingual soccer-players’ land)



Verano en España, 1982. Por segunda vez en su historia El Salvador clasifica para una Copa Mundial de fútbol. El marcador en contra: un demoledor 10 a 1. El partido está por terminar. Frente a una pantalla de televisión un joven de 17 años observa cada jugada, ojos llenos de lágrimas, puños apretados.

El protagonista de esta historia se convertiría en un joven ambicioso, y años más tarde en un exitoso empresario radial. Como comentarista en un canal de deportes le tocó narrar las siguientes Copas Mundiales. Daba apresuradas versiones de los comentarios en inglés que enviaba el satélite, versiones en las que no siempre conseguía hacer justicia a las observaciones de los periodistas extranjeros. Apreciaba cada jugada con juicio de conocedor. En silencio lamentaba que su país no formara parte de aquellos campeonatos de gigantes, y que la mayoría de televidentes no entendiera los comentarios en inglés.

La historia y los electores, caprichosos como suelen ser, quisieron que este pujante empresario se convirtiera en presidente de su país. El sueño de transformarlo en tierra de futbolistas de primer orden, en ciudadanos bilingües, estaba ahora al alcance de su empeño.

No tardó mucho en anunciar sus nuevas medidas: impulsaría “políticas innovadoras”, un “ambicioso programa de rescate de la Universidad Nacional” (al cual dio inicio en días recientes con balas de goma y granadas lacrimógenas), un plan nacional de educación que incluyera la enseñanza obligatoria del inglés, “apoyo a la capacitación de maestros en la enseñanza del arte y la cultura” y un programa llamado CampeonES que busca formar deportistas, futbolistas de preferencia, para “estimular el patriotismo y el orgullo nacional”.

“Un país que vale la pena” ha sido uno de los lemas del presidente Saca; en su gestión hemos visto que la apuesta principal es al capital humano. En el rubro exportación tenemos numerosos ejemplos: cientos de contadores, académicos y amas de casa con empleo seguro limpiando oficinas, en los rascacielos de Madison Street, lavando y empacando inmaculadas verduras en las granjas de California, cortando carnes en las prestigiosas carnicerías de Canadá; además de enviar un cuarto contingente de 380 soldados a la guerra de Irak, carne y fuerza humanas con las que Saca paga los favores recibidos por su partido durante el conflicto armado, con tal éxito que sólo unos pocos soldados han muerto.

Su gobierno trabaja activamente para “contribuir al desarrollo humano del país” y diversificar el horizonte laboral del salvadoreño promedio. En los talleres de fútbol “hay más de 8,000 niños”, informa un rotativo, y se avanza rápidamente en la formación de maestros de inglés para el sistema nacional de educación básica.
¿Y los objetivos de cultura y artes? Estas son algunas de las promesas de Saca en su Plan de Gobierno 2004-2009:
  • Implementación de un programa nacional para el fomento de la lectura, mediante la estimulación de la misma en los diversos niveles educativos del sistema nacional; la creación de una red de ludotecas y clubes de lectura en Las Casa de La Cultura; y la ampliación de la capacidad de producción de la dirección nacional de publicaciones para continuar dando a conocer a los autores nacionales y las obras clásicas de la literatura mundial.
  • Fomento y fortalecimiento del turismo cultural, tanto interno como externo, como un elemento estratégico para el fomento cultural del país.
  • Mejoramiento de la infraestructura de sitios arqueológicos y lugares históricos (acordes al plan nacional de ordenamiento y desarrollo territorial).
  • Consolidación de la creación de un centro recreativo cultural en el complejo San Jacinto que incluye además la creación del museo nacional de historia en la ex-casa presidencial y museo de arte popular.
  • Apoyo a los trabajadores independientes del ramo cultural en su incorporación al sector formal, a fin de proveerles seguridad y estabilidad.
  • Apoyo a creación de talleres de artes y oficios que incluyan diferentes disciplinas, tales como: pintura, danza, música, teatro, literatura, historia, escultura, restauración de cerámicas, forjado de hierro, etc.
  • Fortalecimiento de la Biblioteca Nacional, la red de bibliotecas públicas y la red de Casas de la Cultura, para continuar abriendo las oportunidades de desarrollo educativo y cultural de las comunidades.
  • Apoyo a la capacitación de maestros en la enseñanza del arte y la cultura en el sistema nacional de educación.
  • Utilización de los mecanismos de la cooperación internacional para reforzar los intercambios culturales con los países cooperantes, a fin de difundir nuestra cultura en sus países y la de ellos en el nuestro. Asimismo, utilizar estos mecanismos para la recuperación de monumentos, edificios históricos y museos.
  • Recuperación y fortalecimiento del Archivo Nacional, de manera que nuestros documentos históricos se encuentren en un solo lugar y sean accesibles para su estudio y análisis.
  • Apoyo a la preservación del patrimonio oral y tangible.
  • Creación del primer festival de arte y cultura centroamericana para avivar el intercambio y estímulo de la integración región.
  • Promoción de participación de artistas e intelectuales salvadoreños en los distintos eventos y certámenes de proyección internacional.
  • Coordinación de esfuerzos culturales a nivel Centroamericano, buscando complementariedades para enriquecer nuestra oferta cultural.

Hay cosas que tienen el bemol de la broma, como eso del “apoyo a la preservación del patrimonio oral y tangible” de una sociedad que difícilmente puede aprender con solvencia un segundo idioma, si presume de hablar mal su lengua materna; donde monumentos, ruinas prehispánicas, arquitectura con valor histórico, se están cayendo a pedazos o ceden a la especulación mobiliaria de los centros comerciales que parecen arrancados de un suburbio angelino y sembrados en cualquier terreno recién desbrozado.

Un país de futbolistas bilingües es a todas luces lo que quiere Tony Saca. Quizás nadie le ha dicho aún que hay mejores maneras de cantar victoria por el país: apoyando la capacidad creativa e imaginativa, fomentando el estudio de nuestro pasado, la reflexión intelectual, la expresión artística. No, no es con un grito de “goooool” como se le dará un “sentido humano” a este gobierno.

Punto y aparte, queremos aprovechar para enviar un saludo a toda la afición que nos escucha en estos momentos:
From the land of the brave and the free,
God bless you all!




1. Pienso, luego existo. Ensayo,1.

Solo una revista

Rafael Menjívar Ochoa




Los enfoques en la polémica acerca de la persistencia o muerte de la revista Cultura han estado en ocasiones fuera de contexto, y no siempre con los objetivos de la publicación en mente.

Miguel Huezo Mixco, en su columna del 7 de julio en La prensa gráfica, asegura que la revista está muerta porque ha desaparecido el contexto que la generó hace cincuenta años, y dice: “Me encantaría que viviera, pero haría falta un nuevo proyecto que responda a la naturaleza transnacional de la cultura salvadoreña del siglo XXI.”

Cada publicación tiene un objetivo, y el de Cultura nunca fue circular fuera de un ámbito restringido: el de los artistas, estudiosos e interesados que, por su medio, pudieran comunicarse entre sí y dar a conocer resultados y avances de sus trabajos; también se trataba de mostrar lo que se hacía fuera del país y que resultara útil a ese sector. De hecho, originalmente la revista debía repartirse de manera gratuita. Posible o no en la actualidad, la necesidad de hace cincuenta años es la actual: mantener comunicado e informado a un sector de la sociedad, que en este caso se dedica al arte y a la cultura, y eventualmente extenderse a individuos y sectores aledaños, como estudiantes, docentes y gente de a pie.

En otras palabras, Cultura es una revista, limitada a una cantidad de gente, como toda revista, y no mucho más que eso. Es un espacio que existe y que desde hace muchos años casi no se ocupa, y que quizá no sería sustituido por algo análogo si desapareciera. Se alegan más o menos las mismas razones históricas para conservarla que para matarla: es el legado de una serie de grandes artistas y estudiosos, sus contenidos fueron de excelente calidad y respondían a ciertos lineamientos y a ciertas épocas, etcétera. Y eso no es motivo para demoler un espacio como Cultura –tampoco para conservarlo–; es apenas un punto de referencia para saber qué hacer con ella en el momento actual, cualquier momento actual. Las necesidades son las mismas; sólo han cambiado los actores.

Quizá haya que buscar motivos básicos en la imposibilidad de levantar la revista en los últimos años, como la falta de una línea editorial definida, la carencia de objetivos claros y la inclusión limitada de materiales importantes para el sector al que siempre se dirigió, por los surgidos de ese mismo sector. Lo que hace falta para que una revista funcione no es que la dirija un escritor o un académico, menos aún que esté manejada por figuras míticas que murieron hace años y que, por su carácter mítico, serán siempre inalcanzable. Se requiere de un editor que sepa su trabajo, y objetivos, y ganas. No mucho más.

Apelar a la historia es injusto cuando no se ha hecho lo posible para ver lo que ha fallado en casa y en uno mismo. Suena a tapar el pozo cuando el niño todavía está dentro, aún gritando para que lo saquen.



1. Pienso, luego existo. Ensayo, 2.

2ª Caravana Nacional de Teatro: aportes y carencias

Ana Mata Parducci




Me han pedido que relate mi experiencia con la 2ª Caravana Nacional de Teatro, que ha sido plena de oportunidades. Me permitió conocer cada grupo participante, acercarme al quehacer teatral, compartir la visión y forma de vida del gremio, acercarme al funcionamiento de las Casas de la Cultura y al trabajo de los promotores culturales, anfitriones de La Caravana, conocer lugares, paisajes y gentes.

He tratado de encontrar algunos de los aportes que La Caravana ofreció a los grupos de teatro, público y lugares visitados, y las carencias en su realización, y contiene -aparte de mis impresiones- las visiones de otras personas.

La primera obra, en febrero, Gaviotas Subterráneas, del español Alfonso Vallejo, producida por el grupo T-Atrio, relata una relación compleja entre dos amigos. En marzo, La Otra Estación, a cargo del binomio La Bocha - Proyecto El Círculo, presenta diversas situaciones donde la condición humana se refleja en tristeza, barullo o romance, dándole vida a cuentos de Anton Chéjov. Érase una vez un rey, en abril, una propuesta del grupo T.N.T. Tres niños recolectores de basura que, jugando, recrean una parte de la historia política de la humanidad. En mayo, Teatro Estudio de San Salvador con El Médico a Palos (o “El médico apaleado”, como dijera un niño), de Molière. Finalizó el grupo Moby Dick con Divorciadas, evangélicas y vegetarianas, tres mujeres en apuros encuentran en la confesión y la amistad una forma de sobrellevar las frustraciones y la alegría de la vida.

He visto 38 presentaciones en cinco meses, ocho veces cada obra. Me satisface ser testigo de un teatro que se renueva. El primer aporte de La Caravana es haber permitido a actrices y actores explorar y explotar sus capacidades. He visto aproximadamente a unas 7532 personas que han presenciado las obras. El público principal fue el alumnado de 62 instituciones educativas. El resto lo formaban personas de los lugares visitados.

Se involucró, por cada municipio, la Casa de la Cultura y su comité de apoyo. Este es el segundo aporte: permitió sondear las capacidades y el nivel de liderazgo de los promotores culturales en la realización de la actividad.

El aporte al público se encuentra en lo que llamo “La doble socialización”. Cada obra produjo, y era de esperarse, distintas reacciones. En todas hubo dos momentos de socialización, el proceso en donde la educación, ya sea formal (recibida en instituciones escolares) o informal (recibida en la familia o a partir de otras relaciones), transmite valores, aptitudes, sentimientos o pensamientos socialmente aceptados, con el fin de reproducir la cultura. El teatro contiene elementos que transmiten la noción de qué es una obra, así como la manera de comportarse en un evento de ese tipo. Se transmiten valores y acciones que el público capta como un mensaje que es posible aplicar a su realidad, o reflexionar ante la experiencia que se le ofrece.

El primer momento corresponde a la presentación de la obra misma; intervienen el público y los personajes. Está contenida en los discursos que son susceptibles de ser introyectados en el público. La Caravana produjo reacciones que no sólo tuvieron que ver con un razonamiento consciente o una reflexión sobre el reflejo de la realidad. Despertó sentimientos.

El segundo momento fue en el foro al final de cada presentación. Se rompe la barrera de personaje y público. Actores, directores y público, intercambian impresiones sobre la obra. Aquí encontré una carencia; no había una idea clara de lo que debía hacerse. Cada grupo aplicaba lo que su experiencia le indicaba, pero no hubo una línea general que guiara la discusión.

Para terminar, una frase que describe lo que ocurría en La Caravana. Es del libro El espacio vacío, de Peter Brook: “Puedo tomar cualquier espacio vacío y llamarlo un escenario desnudo. Un hombre camina por este espacio mientras otro le observa, y esto es todo lo que se necesita para realizar un acto teatral.” Sabemos que después de esta frase existen muchos “peros”. Lo rescatable es que ejemplifica lo factible que es realizar un acto teatral. El espacio cotidiano, llámese “casa comunal”, “salón de clases”, “cancha” o “parque” se resignifica. Este es el aporte más significativo de La Caravana. Plantear nuevas formas de tomar esos espacios y de comunicarse en comunidad. Aquí se puede plantear una descentralización de las artes escénicas, en la creación de muchos centros emanadores de propuestas teatrales y de otras expresiones culturales.

Pienso en la 2ª Caravana Nacional de Teatro como el nacimiento de una institución con capacidad de consolidarse y echar raíces, que sea la incitadora de crear nuevos espacios de expresión, porque la frase de Peter Brook la dijeron, a su manera, muchos de los promotores culturales y profesores, que se fueron entusiasmados con la idea de generar teatro en sus salones de clases o en las casas de la cultura.

(Versión editada del texto presentado en el Centro Cultural de España para el conversatorio sobre descentralización de las artes escenicas en el marco del XIII Festival de Teatro Centroamericano)



2. creaCción de arte. Poesía.

El libro de la penumbra

René E. Rodas

(Entrega 1 de 9)




1. La voz

Alguien pulsó un corazón con voz de apremio. De ese corazón viene mi sangre.

En mí se instaura el aroma de hojas fricativas del jade, buscado centro de las brújulas del azar.

Yo que era dos divisos e ignotos, soy una palabra que crece con prisa de anémona en curvos cartílagos.

Saurio mayor, mi silencio busca la luz. Y es mi reino esta cálida penumbra.

La incertidumbre es su imagen, la cúpula de un cielo raquídeo que mi estupor contempla.

Lejos del azur, un delicado tono rosa. Lejos de los astros, las raíces de urdimbre verdusca.

Aéreas, esteladas en su red, las raíces se pierden a la pesca de los arcos de la cúpula.

Estoy despierto. Mi vigilia la entraña líquida del nadir. Vivo en un mar. Mi mar se llama Amnios.

Habito en precario este mundo de sales bienhechoras. Me alimenta una sonda que estalla en medusa fértil.

Viene a mí domesticada y nutricia como una huerta. Entre el cielo y mi mar, ella es el cometa que me guía.

Amnios mi mar está en un cuerpo. El cuerpo habita un mundo. Sospecho que hay otros mares en el mundo aquel.

En ese mundo habrá otros cuerpos, y en esos cuerpos habrá otro mar y en ese mar otra criatura.

Una burbuja de fibras como yo. Y en esa criatura, como en mí, palpita un pequeño triángulo.

Ahora apunta hacia arriba con su ápice obstinado. Ahora apunta hacia abajo con su corona de sueños.

Amnios, mi mar. Casa de las transformaciones para el rey de los disfraces. Yo soy la voz.


2. El signo

I

La espiral infinita del deseo. Un susurro apenas agitado en los odres milenarios del sueño.

La sed encuentra su cauce y llama desde un ardiente río subterráneo.

Urgidas voces claman sus cifras impolutas a las abstinencias del día.

Voces que suben desnudas a la romana de la sombra y son livianas en su resplandor.

II

A los lagares de la madrugada se ofrecen dilatadas fibras de una leyenda musitada en ojos de mujer.

Existe un pájaro llamado silencio y será sacrificado en el calor nocturno de esas pupilas.

(Para honrar la limpieza de la ceremonia, la metáfora y los metales se dejan en el quicio de la puerta.)

La noche cierra el círculo de sus sauces y guarda en su centro una vasija de cuya entraña nace la luz.

III

La mañana deja a la tierra un paso antes de su brocal. Así el aire dilapida sus esporas y da amparo al tiempo.

El sol en su pozo va por delante como una trompeta de triunfo que despierta a las bestias y sacude las hierbas.

Mira esos cadáveres ofrecidos a la plegaria del amanecer. Astros en el fango, hermanos borrachos en su carroña.

Cómo se amaron las vísceras desesperadas, ateridas de gusanos y de esa miel sacra que fabrica la reina muerte.

Ahora liban en el sueño. Nada se les hace tarde. No tienen desavenencias con el curso del día.

IV

Un caprichoso sedimento de bestias sienta sus reales en mares ingrávidos. Ya nada será para siempre.

La llama declara sus registros y los pone a fermento: consuélame una raíz, ofíciame un mapa.



2. creaCción de arte. Cuento.

Los bárbaros se van en febrero

Rafael Menjívar Ochoa




Los bárbaros terminaron de irse hoy. No se llevaron más que su sombra.

Cuando llegaron éramos pobres; ahora también. Nada ha cambiado, ni siquiera la sonrisa confiada del Alcalde. No hay una silla más, un florero de menos. No rompieron nada ni construyeron nada. No violaron a nuestras mujeres.

Llegaron un 29 de febrero; hoy, 29 de febrero, han terminado de irse.

Si vuelven no será antes de cuatro años; los bárbaros sólo llegan en año bisiesto. Ahora deberán vagar cuatro años antes de llegar a ninguna parte.

¿Por qué vagarán durante tanto tiempo, si pudieron quedarse?, preguntan los más jóvenes.

Para purificar su alma, contestan los sacerdotes. Para llegar más lejos, dicen los científicos. Para que valga la pena, dicen los que en otro lugar serían descubridores de ríos y exploradores de desiertos. (Aquí sólo son gente.)

No dejaron nada, ni siquiera sus huellas. Diez de entre los más fuertes y valientes cerraban la marcha y caminaban de espaldas a las legiones, emparejaban la tierra con los pies, con movimientos complejos y sincronizados, como si bailaran.

Ahora somos libres y nadie sueña.



2. creaCción de arte. Dibujos.

De la serie
El libro de las 100 Manos


Mayra Barraza



No. 22. Acrilico y grafito sobre papel impreso


No. 38. Tinta y collage sobre papel impreso



No. 72. Acrilico y grafito sobre papel impreso





3. Retorno del hijo pródigo. Crónica

Sospechosa,
culpable o qué sé yo


Jacinta Escudos



En esta hazaña del irse, del ser migrante (cosa que he sido más de la mitad de mi vida y ahora reincido), hay cosas que los no migrantes ni imaginan que tenemos que pasar.

Una es la construcción del ser social, una y otra vez. Firmar un contrato de alquiler, tener una presencia legal en migración, abrir una cuenta de banco, sacar permisos, constancias, referencias, buscar trabajo, negrear en horas insólitas para ganar un poco más pues los gastos de traslado e instalación no dejan de ser imprevistos. Hay cosas que ni uno mismo como migrante se imagina.

Esta reinserción en una sociedad ajena es como renacer. La idea podría ser emocionante. Crearse de nuevo a sí mismo en otro lugar. Pero los demás no lo hacen fácil.

Sos extranjero y se parte de que sos un criminal o por lo menos un ilegal. De que sos alguien que llega a hacer cosas espantosas a aquel país, de que tu presencia va a descalabrar la economía nacional, de que llegaste para desbancar a los nativos. Claro, si no sos chelito, ojos azules (si sos un chancletudo peludo significa que tenés dólares y ésos papelillos son siempre bienvenidos, vengan de la mano que vengan). Si sos morenito, tenés cara de indio o algo semejante, la regaste. La regaste con sólo estar vivo, con sólo desear estar mejor.


Pienso en los centroamericanos que se van a los USA, montándose en trenes en México donde se caen y quedan mutilados porque el tren les pasa encima, donde los mareros los asaltan y las mujeres son violadas, en los que se mueren o son asesinados en el desierto, en los que se ahogan en el Río Grande (el otro día vi en CNN un video de 4 inmigrantes que murieron en el Río, filmado con cámara infraroja. No se les miraba el rostro, y la corriente simplemente se los llevó y me impactó porque pensé que nadie iba a conocer sus nombres, ser reconocidos para las familias, qué angustia...)

Pienso en los balseros cubanos, en los marroquíes, en todos los que deciden cambiar de país... pienso que de pronto me vine a convertir en una más de miles que no se resignan y quieren algo mejor, y pienso que querer algo mejor se castiga, poniéndotela más difícil, humillándote, como si hubiera alguna obligación de que te quedés comiendo mierda en tu lugar de origen porque allí es donde tenés que estar por siempre, como un castigo divino ante el cual no debe uno rebelarse.


Lo digo porque vengo de migración en La Uruca, San José. Dos horas de mi vida casi perdidas nada más que para presentar un manojo de papeles que la empleada toma de mala gana. En parte la comprendo. Es un trabajo ingrato. Yo no podría hacerlo. Menos por lo que imagino es una pésima paga que tiene, y como propina, los berrinches de los que llegan a su ventanilla a hacerle mil preguntas estúpidas, pedirle favores y qué sé yo.

No fue tiempo perdido porque me acompañaba un libro (Esplendor de Portugal de Lobo Antunes). Cuando se acercaba mi turno, dejé de leer, contemplé a la gente a mi alrededor. Recordé mis horas de espera en migración de Berlin (entonces aún occidental, con muro y todo), y un patio interno donde tenían recluidos a no sé cuántos turcos y árabes. O mis visitas a migración en Managua, menos dramáticas pero igual de engorrosas.

Estas idas a migración siempre me hacen sentir culpable. Culpable de no sé qué. Nerviosa. Me imagino que alguien de algún lado va a venir con un expediente que dice "sospechosa". Y no puedo entonces menos que recordar el "Poema de Amor" de Roque Dalton, donde tan sabiamente dice de los salvadoreños, "los siempre sospechosos de todo".

(Blog de Jacinta Escudos)



4. Lo que el viento se llevó

Bordados de Colomoncagua
Mayra Barraza


Hace algunos días decidí llevar a mis hijos a visitar la colección de miniaturas de Ilobasco del Museo de Arte Popular y me llevé una agradable sorpresa. En su espacio de exposiciones temporales tenían una muestra amplia de bordados realizados por la comunidad de mujeres salvadoreñas refugiadas en Colomoncagua, Honduras, en la cruenta década de los ochentas.

Los bordados realizados con delicadeza documentan el espacio habitado –cultivos y escuelas rodeados de alambres de púas con montañas en el horizonte - y sus deseos, con textos como este que dice “Nuestra sociedad salvadoreña queremos que sea construida en una nueva patria”. Una descripción de la técnica acompaña esta exposición histórica: “Las puntadas básicas empleadas son el punto atrás, el caballito, el punto de relleno… el fondo del bordado una tela de algodón o dacron... El toque final más popular... es una banda de crochet tejida en algodón o sedalina brillante en vivos colores.”

Bellas imágenes de un pasado doloroso que no hay que olvidar.





La historia sin centro
Carmen Molina Tamacas

El jueves 7 se suponía que el Salón Rosado del Palacio Nacional propiciaría el encuentro entre el Ejecutivo, la Alcaldía y la sociedad civil, donde hay muchos interesados en lavarle la cara al centro histórico de San Salvador. ¿En serio llegaría el Presidente?

Carlos Rivas Zamora dice que el tema le preocupó, le preocupa y le preocupará en lo que resta de su gestión. Pero olvídense, no va a desalojar una sola venta ilegal: la gente tiene derecho a ganarse la vida, vida que el gobierno no le quita a pausas.

En el foro, una tormenta de ideas. Pero Saca no llegó. En su despacho dijeron que él se lleva muy bien con Rivas y que la inasistencia no era “con dedicatoria”.

El centro tiene un tórax con enfisema, pero se esfuerza por latir. Si bien no se paralizará nunca, un día de estos le darás un infarto.



5. Hora salvadoreña.Cartelera cultural.


ARTE MEXICANO – Conferencia. Arte, historia y pasión mexicana, por Alfonso Miranda Márquez, curador académico del Museo Soumaya de México. Vi 15 Julio, 5pm, MARTE.

MARIMBAS - Concierto. Festival de marimbas guatemaltecas con las marimbas Estrella Caminera, de la Dirección General de Caminos, de la Corte Suprema de Justicia, la Voz de la Policía Nacional Civil, y la Voz de Los Altos del Ministerio de Cultura y Deportes. Vi 15 JulioTPresidente, 5:30pm.


MULTIDISCIPLINARIO – Malabares, fuego, fotografía y más. La ciudad de los puercos, con Rosmarie García Prieto y Nadia Ruiz. Todos los viernes de Julio, 9:30pm, El Atrio. +info: 2257-9285.




HISTORIA – Conferencia. La sombra de Pedrarías Dávila en Nicaragua y El Salvador, por Clemente Martínez (Nicaragua), Pedro Escalante Arce y Herbert Erquicia. Sab 16, 10am, Casa de las Academias.

MUSICA CORAL. Festival Centroamericano de Coros. Presentaciones: Dom 17, 9am - Iglesia Don Rua (participan 300 integrantes de coros), Dom 17, Inaug. Oficial 5pm -TPresidente; Lu 18, 5pm - Univ. Don Bosco; Ma 19, 4pm - T Sta Ana; Ju 21, 7:30pm - Aud LC, FEPADE; Vi 22, 10am - Tde las Ruinas Suchitoto; Sab 23 Julio, 5pm - TPresidente.

GARIFUNA – Música. Popo Arriola. Sab 16, 12:30pm, El Dorado, Lago de Suchitlán, Suchitoto.

SINFONICA – Concierto. Obertura “Carnaval”, de D’vorak; Concierto antillano para guitarra y orquesta, de Ernesto Cordero; Sinfonía No.2, de Brahms, con Walter Quevedo – solista, German Cáceres – director, y la Orquesta Sinfónica de El Salvador. Ma 19, 7:30pm, Aud La Constancia, FEPADE. +info: 2212.1600

ARTE DIGITAL - Conferencia. Nuevos lenguajes audiovisuales por Leonel Mendez, German Hernandez y Claudia Olmedo. Segundo Encuentro de Arte Digital Clic. Mi 20 Julio, 6pm, CCE.

SINFONICA – Concierto. Sinfonía No. 1 de Tchaikovsky; Concierto antillano para guitarra y orquesta, de Ernesto Cordero, con Walter Quevedo - solista, Irving Ramírez – director, y la Orquesta Sinfónica de El Salvador. Ma 20 TPresidente y Mi 21 Julio TSta Ana, 7pm.

INSTALACIONEn búsqueda del tiempo, de Ana Urquilla y Eugenio Menjívar. Julio 21 hasta Agosto 18, La Luna.

CINE PERUANO –Dir. Francisco Lombardi. Pantaleón y las visitadoras, Lu 25 Julio, 6 p.m.; La boca del lobo, Mi 27 Julio, 6 p.m. Aud. Edif. Maestrías UCA.

ARQUEOLOGIA – Conferencia. La zona arqueológica de Chalchuapa: 3,000 años de historia prehispánica, por Heriberto Erquicia. Ma 26 Julio, 4pm, MARTE.

GUITARRAS – Concierto. Orquesta de guitarras de FMAEN, Walter Quevedo – Director. Ma 26 Julio, 7:30pm, Aud La Constancia, FEPADE. +info: 2212.1600

TEATRO - La Mirandolina. Dir: Fernando Umaña, Teatro Estudio de San Salvador. Ju 28 Julio, 7:30pm, Aud La Constancia, FEPADE. +info: 2212.1600

ESCULTURA - Exposición. Colección de escultura moderna con dibujo. Julio 28 a Octubre 30, MARTE.






PINTURA – Exposición. Colección Jaime Balseiro. Hasta el 7 de agosto, Sala Nacional.

GRABADO - Exposición Retrospectiva. Carlos Cañas y el grabado: Originales multiples. Agosto 11(inaug 6:30pm) a Septiembre 4, Sala Nacional.

ARTE – Instalación. Habitación infantil de Ronald Morán. Agosto 11 a Noviembre 15, MARTE.

DANZA. Una noche de danza por Fusiones Danza Contemporánea, Dir. Eunice Payés, mi 27 ju, 8pm; La Luna Casa y Arte.

POESIA + MUSICA – Peña cultural. Silvia Matus, Nora Méndez y Paola Lorenzana, Mi 27 Ju, 7pm; El Atrio.

POESIA - Recital. Cervantes en la Poesía Centroamericana por Jorge Alberto Jiménez, Vi 29 Ju, 2.30pm; MARTE.

DOCUMENTAL – Presentación y Foro. Arte y Fronteras, Dir. Tomas Guevara, Prod. AngulosFilme 32’. Ju 4 Ag, 7:30pm Montgomery College (Rockville Campus); Vi 5 Ag, 8pm, Josephine Butler Center 2437 15th St., NW-Washington,DC20009.+info: http://es.f263.mail.yahoo.com/ym/Compose?To=LACS_DC@hotmail.com, www.LatinSpace.org

DIBUJOS – Exposiciones Guillermo Araujo. En casa, Agosto 5 (inaug 7pm) al 22; Casino Jucuapense, Jucuapa, Usulután. Postales de viaje, Agosto 13 (inaug 4pm); Alianza Francesa.

CINE ESPAÑOLEl otro lado de la cama, Dir. Emilio Martínez Lazare, Vi 12 Agosto, 6pm, CCE.






6. Al infinito y más allá. Enlaces.

7. De rumores y risas.

Temen por Manyula



Algo extraño sucede en el Zoológico Nacional y aparentemente no tiene nada que ver con la osa Melosa, ni los tigres de Bengala o las tres avestruces. Es la elefanta Manyula.

Si bien es cierto que, según el cuidador Ayala, Manyula ha padecido estreñimiento tres veces en dos años y no le gustan las tormentas (quizás por haber vivido el paso del huracán Fifí en 1974), el motivo de extrañeza es que a la elefanta pareciera alterársele su portentoso físico.

El personal del parque recuerda como Alfredito, el extinto hipopótamo, no resistió el estreñimiento de varios días que le causó una manzana atorada en su intestino, y temen por Manyula.

Dicen que desde que Concultura anunció que la Revista Cultura no será suspendida, a Manyula le crece el moco. Al percatarse de tan insólito hecho han optado por verificarlo científicamente y los datos recolectados son que cada día que pasa, el moco le crece una cuarta (“así de este tamaño” señaló con su mano el director).

Sospechan que al salir la Revista Cultura el moco volverá a su tamaño normal, lo cual está por verse. La comunidad local reclama la atención del Presidente de la República a este preocupante caso de interés nacional.



8. Convocatorias.

La reina de los puercos
Concurso de cuento erótico

Convoca dosdedos Ediciones de Autor. Requerimientos: en castellano, inédito, max. seis cuartillas, que no esté concursando en otro certamen, ni haber sido premiado en algún otro. Enviar textos en formato Word, Times new Roman 12 a doble espacio, (anexar datos personales), a: enlace@dosdedosedicionesdeautor.com o: Aragón 194-A Col. Álamos C. P. 03400 del. Benito Juárez. México, D. F. México, antes de: 29.07.2005. La decisión del jurado será inapelable. Los resultados se darán a conocer el 15 de agosto de 2005 en la página web: http://www.dosdedosedicionesdeautor.com
Premio único: una computadora portátil HP Compaq nc8200 Notebook. Y la publicación del cuento ganador en el libro: La reina de los puercos, compilación de los mejores 50 cuentos eróticos que participaron en la convocatoria.


Arte Crítico y Crisis del Arte
Seminario Internacional

Convoca TEOR/éTica. Agosto 8-11, San José, Costa Rica. Conferencias por los críticos de arte José Ignacio Roca (Colombia), Rodolfo Kronfle (Ecuador), Orlando Hernández (Cuba) y José Luis Blondet (Venezuela). Mesas de debate sobre Arte y ética, De la cultura popular a los nuevos medios, Arte y formación, El espacio institucional: Crisis y alternativas. Inscripción: US$40. +info: comunicacion@teoretica.org


9. Voces



"Felicito a ... todas
las personas involucradas en esta nueva publicación cultural. La cultura salvadoreña ha ganado de esta forma un nuevo espacio. Eso es un triunfo. Entre más publicaciones destinadas al tema surjan o se consoliden, eso será beneficioso para todos." Luis Alvarenga. Director de la revista Cultura


"Felicito por haber logrado El ojo de Adrián, es un esfuerzo positivo que debemos apoyar y no dejar morir, ni que se debilite. Este proyecto debe tener la fuerza de un huracán, pero en el ojo la paz y serenidad que se necesita para avanzar en un proyecto tan importante como crear éste espacio que tanta falta hace. Saludos." Negra Álvarez. Escultora.


"Gracias por El ojo de Adrián. Lo estoy leyendo a partes, me encantó la cartelera cultural y el nivel de los ensayos y textos publicados. Hace falta tener algo así. Gracias y suerte." Ligia Cerna.


"Que las cosas se hagan no es el problema, pero deben hacerse con reflexión y pensamiento, so pena de que nos resulten... como un huracán soplado!!!!!! Al felicitarte por el primer numero del boletín, te deseo la mejor de las suertes sean para ti y tu esfuerzos. El tiempo dirá lo demás..." Carlos Cañas Dinarte. Historiador.




Todos los textos han sido autorizados para su publicación por sus autores, y pueden ser citados siempre y cuando se haga referencia a la fuente. Textos de creación literaria sólo podrán ser reproducidos con autorización expresa de sus autores. Editorial y textos no firmados son responsabilidad exclusiva de
El Ojo de Adrián.

Colaboraciones y opiniones bienvenidas al correo:
elojodeadrian@yahoo.es



5 jul. 2005

No. 1, Año 1.

San Salvador, 1 Julio 2005.
Servicio de difusión cultural.

En este número:

Editorial: Un elefante llamado cultura

1. Pienso luego existo: Ensayo

Los cuarenta
Rafael Menjívar Ochoa

2. Diálogo de bípedos: Entrevista

Licry Bicard o Las rayas del tigre
Mayra Barraza

3. creaCción de arte: Obra

Poesía
Carmen González Huguet
Memorial de agravios

Cuento / Juguete literario
René E. Rodas
Ego Melecimut

4. Lo que el viento se llevó: Notas breves de eventos/lecturas recientes

La teoría de los sentimientos morales de Adam Smith
Miguel Huezo Mixco

Panorama del cuento de escritoras costarricenses
Mayra Barraza

5. Hora Salvadoreña: Cartelera cultural

6. Al infinito y más allá: Vínculos de interés

7. Voces: Opiniones

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Editorial
Un elefante llamado cultura

Hace 50 años, en el primer lote de animales adquirido por el zoológico nacional, llegó a El Salvador, procedente de Hamburgo, una elefanta de unos cinco años llamada Manyula. Nadie lo sabe con seguridad, pero el hecho de que Manyula conociera varios trucos, hizo suponer que se trataba de un animal de circo. Se ha pensado festejar el aniversario con un programa de actividades para niños, grupos de danza y orquestas, si el presupuesto lo permite o si se consigue subsidio.

Poco conocido es el hecho de que Manyula tiene una hermana menor, no tan famosa ni tan agraciada, no hace trucos de circo, ni sirve para el entretenimiento finisemanal de la familia, pero vale tanto como su hermana. A 50 años de su nacimiento, vive - para llamar de algún modo a su condición - al lado de Manyula, en el Departamento del Patrimonio Cultural, y se encuentra en estado comatoso desde julio de 2003. La Revista Cultura ha sido declarada “un recurso desperdiciado” por el presidente del Consejo Nacional de la Cultura y el Arte, Federico Hernández, porque, aunque es “una revista tan bonita”, al funcionario le disgusta que tenga “tan pocos lectores”. Y aunque hay un grupo de artistas que insiste en revivirla en este su 50 aniversario, su futuro es incierto. Pon tu trompa en remojo, Manyula: como dejes de entretener a los visitantes del zoológico, corres el riesgo de que te conviertan en alimento procesado para animales domésticos.

Pero no todo esta perdido. Se ha hecho una “cabuda creativa” entre artistas e intelectuales, y se han reunido aqui excelentes textos para celebrar, en una especie de fiesta colectiva, aquello que la Revista Cultura no nos deja olvidar: que estamos vivos, somos artistas, creamos y pensamos a través del arte, y somos parte de una sociedad con la que deseamos y necesitamos compartir lo que hacemos. La Revista Cultura ha sido, con frecuencia, y ha debido ser, siempre, un espacio privilegiado para ese intercambio.

El ojo de Adrián nace de una ardiente fe en la necesidad de crear espacios para la expresión y difusión de las artes y la cultura. Toma por nombre el único huracán nacido en la historia milenaria del Océano Pacífico, y se sitúa en su centro lúdico que también quiere ser lugar de reflexión.

El comité de emergencia permanente advierte: El ojo de Adrián no lo detiene nada ya. Tus textos alimentaran sus entrañas. Tu mirada lo hará crecer multiplicándose en redes infinitas - de amigos, desconocidos, colegas, solitarios, compatriotas, queridos, familiares, extranjeros, profesionales, desempleados, apatridas o expatriados… - hasta formar una gran nube de ideas y palabras. ¿Con forma de elefante quizás?


Pienso luego existo


Los cuarenta
Rafael Menjívar Ochoa

No es que los cuarenta años tengan algo de especial en relación con los veinte o los sesenta en términos de madurez pero, en general, alrededor de esa edad un escritor tiene a sus espaldas una cantidad de vida suficiente –y de experiencia literaria, si se lo ha tomado en serio– para lograr un cierto manejo de sus herramientas y una mejor comprensión del funcionamiento de la gente y de sí mismo.

Si alguna vez existió un “poeta niño” fue Arthur Rimbaud (1854–1891), quien desde los 16 escribió una obra que sigue siendo una cúspide de las letras. A los 19 dejó de escribir y se dedicó al tráfico de armas en la Abisinia, hasta poco antes de su muerte, ocurrida a los 37 años, tres antes del teórico “inicio de su madurez”. Uno de los maestros de Rimbaud (y de los surrealistas) fue Isidore Ducasse, falso Conde de Lautréamont (1846–1870), quien un año antes de su muerte, ocurrida a los 24, publicó su obra capital, Los cantos de Maldoror.

Llama la atención el poder con que ambos encararon la creación a partir de ideas subversivas (literarias, religiosas y políticas), con una perfección técnica poco usual. Su obra es poderosa a pesar de sus limitaciones: ambos libros no dejan de ser alegatos que nadan en la ingenuidad de la adolescencia, escritos con una maestría y una profundidad inusuales. Si a uno le gustan los poetas malditos y busca madurez y solidez, Baudelaire y Nerval pueden ser mucho más satisfactorios, así resulten menos espectaculares.

En El tiempo de los asesinos, Henry Miller (1891–1980) dice poco más o menos: “Rimbaud fue genio a los dieciséis años. Yo fui genio a los treinta y siete.” Se refiere a que a esa edad logró, tras muchos intentos, escribir su primera novela, Trópico de Cáncer, que lo colocaría en primer plano. Su “obra de madurez” fue la trilogía La crucifixión rosa, formada por las novelas Sexus, Plexus y Nexus, publicadas entre sus 58 y 75 años. (La última se publicó inconclusa.)

En el extremo del espectro en relación con Rimbaud se encuentra John Milton (1608–1674), ex sacerdote y luchador al lado de Oliver Cromwell. Ya ciego y cansado, se retiró de la política, y a los 59 años escribió El paraíso perdido; cuatro años después aparecería El paraíso recuperado.

De que hay genios, hay genios; allí está Mishima y sus Confesiones de una máscara, escrita a los 19 años, seguida por una cincuentena de obras escritas antes de su suicidio, ocurrido a los 40. También tenemos “genios tardíos”, como el premio Nobel José Saramago, quien comenzó su magnífica carrera a los 47 años.

Hay “gente normal” que empieza muy joven y lo hace bien, como Mario Vargas Llosa. A los 26 ya había publicado La casa verde y La ciudad y los perros, obras tan maduras como las de cualquier cuarentón. Más o menos a los 40 hizo La tía Julia y el escribidor, obra maestra de la técnica, y alcanzó la cúspide con La guerra del fin del mundo (1981), publicado a sus 45. Ocurre una paradoja: desde entonces ha publicado una larga serie de novelas que no han alcanzado siquiera la calidad de sus primeros trabajos; su “madurez” ha funcionado de otro modo.

Uno de los parámetros inevitables del cuento es Julio Cortázar. Si se revisa su obra, se observará que sus primeras narraciones no son demasiado interesantes, y que apenas a los 40 años publica Bestiario, libro con el que comienza una revolución. Su influyente novela Rayuela es obra de sus 39 años. Es (como Borges, digamos) un talento basado en el trabajo constante y siempre riguroso, al igual que García Márquez (publicó Cien años de soledad a los 39) y, de hecho, que la mayoría de escritores trascendentes o al menos sólidos.

Cervantes comenzó a publicar a los 37 años, y a sus 58 apareció el primer tomo del Quijote; Shakespeare produjo la mayor parte de sus obras alrededor de los 36, pero sus obras maestras (Hamlet, Otelo y Macbeth) son producto de los cuarenta y tantos; Dostoyevski comenzó a publicar a los cuarenta (Recuerdos de la casa de los muertos, 1861), y después de los cincuenta llegaron sus novelas fundamentales: Los demonios, El idiota y Los hermanos Karamázov.

El “genio salvaje” no es la constante, sino la excepción, y muchos escritores han quedado en el camino apostándole a la iluminación o al talento en bruto. El trabajo es menos interesante, pero a veces es un buen paliativo para los seres humanos comunes y corrientes, es decir la mayoría.


Diálogo de bípedos

Licry Bicard o Las rayas del tigre
Mayra Barraza


Marcada por los conflictos y vicisitudes de una tierra en permanente movimiento, la artista Licry Bicard ha dejado en los últimos 30 años huellas indelebles con su obra. Conversamos largo rato sobre su trayectoria artística, memorias, e impresiones sobre el arte y la vida. Además intercambiamos opiniones sobre la muestra que presentó recientemente en la Sala Nacional de Exposiciones junto con las artistas María Kahn y Negra Álvarez.

Latidos de la memoria

Nació en 1944 en “una época difícil”. La familia “que la vida te da” era de San Miguel, Santa Ana y San Vicente con raíces catalanas.

“Mi abuela materna era una mujer bien soñadora. Le gustaba escribir poesía, tocaba guitarra y cantaba las canciones que ella hacía. Yo ponía la oreja en el corazón de ella y me gustaba escucharle los suspiros.”

Su padre fue constructor de carreteras, y con su madre tuvieron cinco hijos. Recuerda su infancia en San Salvador en la Col. Layco y en el colegio de monjas en el que estudió.

“De pequeña vivíamos frente al Cuartel San Carlos, atrás habían unas fincas de café. Yo me perdía en el cafetal a cada rato, me salía de la casa y me iba, o pasaba en un rincón dibujando mis muñequitos que con una tijerita cortaba.

“En la primaria tuve especialmente cerca una monja belga que me enseñó a coleccionar estampillas, monedas, billetes, leer. ¡Y que yo di batería! Era tremenda.

Nace al mundo

Entre su graduación del colegio y su boda en 1966 hace su primer viaje a Nueva York a ver la Feria Mundial y luego a México.

“Para mí ver los cuadros de Dalí, las esculturas, las joyas, el Metropolitan, ir a Broadway, ¡todo eso me abrió un mundo! De ahí me fuí a México. ¡Hasta a la Tongolele conocí!

A su regreso al país da terapias ocupacionales en distintos hospitales. La tensión política comienza a generar “problemas en el centro” de San Salvador y ello la lleva a incorporarse a la empresa familiar, donde labora hasta que nace su primera hija Raquel.

“Si es que la vida, la vida a uno lo arrastra para todos lados.

Tres llaves de oro

“Empecé a dibujar una madrugada que mi marido andaba de viaje y yo tenía al bebé gritando.

Busca formación técnica y de método, sin suerte. Como ella bien dice, su mérito fue su tenacidad, que le condujo finalmente a tener experiencias valiosas sobre composición con el pintor español Carralero y sobre el dibujo de contorno con la artista japonesa Miyako Aoki.

“Los pintores de aquí bien pícaros me decían: ‘Hay 7 llavecitas de oro y no las has encontrado’. Pero eran puras burlas. Las llaves las encontré en los libros, en los viajes y con la gente talentosa. Soy de la opinión que no hay que saber demasiado.

Estudia dibujo con el escultor español Benjamín Saúl. Quien fuera para Licry el maestro que le “abre la mente”, la conduce a finales del 79 a seguir por cuenta propia.

“Mi amistad con él era grande. Me animó a leer bastante. Él rompió con algo que yo no lograba. Hay algo que me pasó al estar dibujando, que yo dije ‘veo más allá de lo que él me dice’.

Implosión de luz

“Ya mi padre había muerto, mis hijos creciendo, la guerra estaba en lo peor y era un tormento, y para más me retiro de las clases. Estaba muy asustada. Me encerré en la casa a hacer unas pinturas muy negras.

“Pasaba horas pintando. Esa vibración que yo estaba viendo al pintar era como el pulso de uno mismo. Hice cuadros metafísicos, cosas que explotaban en el aire. Me empecé a fijar en las luces y sombras y me enamore de ese mundo. Por ahí entré. Yo no tengo escuela, la escuela fue el ambiente el que me la dio.

Caminos paralelos

Viajó a Europa, al medio oriente, a Sur América, visitó museos y galerías. Recuerda la obra del venezolano Soto y del chileno Matta, así como el cinetismo de McEntyre, los abstractos de Armando Soriano, y el simbolismo de Salarrué. Conoció a través de la Galería Forma al mexicano Cuevas y a la pintora boliviana María Luisa Pacheco.

“Empecé a buscar a la gente que yo intuía era por los caminos que yo andaba. Así fue que me topé con los matéricos españoles. La Galería Laberinto de Jeanine Janowski fue una gran escuela, ahí aprendí mucho de Carlos Cañas y Julio Sequeira.

Vasto azar

En su vida diaria se somete a “grandes disciplinas” y “rituales bien marcados” para sacar el máximo provecho del azar creativo, sobre todo en sus pinturas de formato grande.

“Mi trabajo es bien desordenado. Si voy a hacer acuarelas en este momento tengo que tener suficientes acuarelas y papel, porque no sé si va a ser grande o mediana o la voy a picar con una tijera. Me gusta mucho picar, romper hasta con las uñas. Es que el mundo del arte es vasto, es vasto.

El tigre

La obra de Licry abarca un espectro amplio. Dibuja con gestos rápidos de la mano figuras de tono lúdico. Su pintura tiene una presencia fuerte de la materia, que se condensa en paisajes, abstractos o símbolos prehispánicos. Trabaja también moldeando el espacio con escultura o instalaciones construidas con objetos de su historia personal.

“El garabato es un impulso eléctrico que es parte de tu vida. No es que seas emotivo, uno puede tener impulsos frenados. Yo a eso le llamo el tigre.

“Siempre estoy dibujando y a la vez estoy pensando. Uno se ubica en otra realidad, la propia. Si tenes ojo, mente y corazón, no necesitas que te enseñen el humor, las pasiones, el reventar de una ola en el mar, aquel sonido que oís en la noche.

“Leí por algún lado que si pones tu conciencia, que es oírte a tí mismo, antes que tu ciencia, tu ciencia prevalece. Eso es comprobadito. Los trabajos tienen trascendencia, porque hay conciencia. Con-ciencia.

Detrás del espejo

Hace unos meses, en la Sala Nacional, Licry presento su obra reciente. Expuso sus característicos “garabatos” a través de lupas y cajas de espejos, pinturas monocromáticas en las que predominaba el gesto de la pincelada, y montajes de maniquíes, algunos desmembrados.

“El maniquí es parte de un período bien importante. No he encontrado todavía el cuerpo de aquella niña y la cabeza de aquel. Hace de caso que eran niños de verdad, había una conexión de recuerdos y lo tenía que hacer.

“Quería que se viera bien el drama a través de la luz fuerte y la vibración del color rojo, sin oscuridad para que se piense claramente.

“El arte para mí es un mundo de mundos. El mundo de las ideas. ¿Y por qué no pues?

(N.A.: Este texto fue escrito en Abril del 2005 originalmente en formato para prensa y por cuestiones del azar no llego a ser publicado.)


creaCción de arte

Poesia
Memorial de agravios
Carmen González Huguet

Para Yadira Calvo

Porque el blanco odia al negro

Porque el amo teme al esclavo

Porque el ladino necesita al indio

Porque somos distintas

Porque no débiles

Porque lúcidas

Porque el deseo

Porque somos malas y bellas como Satán

Porque irracionales

Porque corruptoras

Porque objeto de deseo

Porque quebrantamos todas y cada una de las leyes humanas y divinas

Sólo con existir

Porque somos el otro, es decir, la otra

Porque el diablo nos tiene por aliadas

Porque Judith se atrevió a cortarles la cabeza

Y a castrarlos simbólica y físicamente

Porque Dalila ídem

Porque Pandora y Eva

Se les salieron del huacal

Porque la Medusa

Porque las Sirenas

Porque las Parcas

Porque las Furias

Porque Circe y su piara

Porque la Papisa Juana

Porque las brujas

Porque las putas

Porque somos las madres

Y tenemos el amenazante y terrible

poder de dar la vida entre las piernas

por todo eso

cuánto, en realidad,

nos odian y nos temen.


(Del libro de poemas “Palabra de Diosa” Premio Rogelio Sinán 2005)


Cuento / Juguete literario
Ego Melecimut
René E. Rodas


Melecimut, el de las veinte manos, uno de los ángeles grotescos que asustan con su candor detestable a los querubines del trono trinitario, suele mostrarse poco en los salones de los siete círculos celestiales. Contrario a lo que podría parecer natural y quizás aceptable, no es debido a su fealdad intencionada que Melecimut tiene prohibido exhibir su rostro de pez ungulado entre los pámpanos y nenúfares de los jardines interiores del aposento del Insomne. No. Se trata en modo llano de una estratagema cuasi publicitaria. El Inconcebible lo tiene reservado para ocasiones de mucha hilacha, ocasiones en las que su fama acumulada por eternidades de ausencia causa un impacto mayor entre los convidados a uno de esos festines que suelen durar —en tiempo de nuestro tiempo— un par de eras geológicas o más, pero que en la mansión celeste suelen demorar el tiempo de una merienda. Es que allá son muy estoicos en la alegría. Cuando Melecimut por fin y vestido con solapas y guantes de gala aparece en uno de aquellos convites, es común que cause estragos en las pulsiones consustanciales que registra el fidesómetro, que como todo el mundo intuye (¿así se escribe?) y como es obvio para todos en el cielo, es el instrumento con que se mide el grado de fe de los fieles y las emanaciones autonómicas del Espíritu, de los ministros y las potestades del Reino Inubicable, y el cual fidesómetro consiste en un aparato muy parecido a un termómetro doméstico, salvo por la coloración azul de Prusia de la aurora prímax del líquido reactivo, y por su tamaño proporcional al fenómeno que mide, hecho que lo haría inmanejable en la tierra hasta para alguien como el Gigante Anselmo. Y es que el Gigante Anselmo, que murió de amor por una de las enanas del circo Barnum Bros. & Ringley durante la exhibición mundial de Ámsterdam, podría cargar, digamos, con un termómetro o un fidesómetro del tamaño de un poste del tendido eléctrico, pero no habría podido jamás ni él ni varios Gigantes Anselmos juntos cargar con un fidesómetro del tamaño de un jumbo jet en el que las ventanillas de la derecha marcan grados Celsius y las de la izquierda grados Fahrenheit, mientras que en la cabina, no a la izquierda ni a la derecha, sino en el centro justo, arquitectónico, ergonómico y necesario de un modo total, como habría preferido Léibniz, está el Incontenible enviando generaciones enteras de ángeles desamorados y de potestades hipócritas en misiones reconstitutivas y de terapia a los desiertos de sus mundos más inhóspitos, Gregorio VII, diecinueve grados, a predicarle a las sabandijas transparentes del desierto de Atacama, Maimónides Laertes, degenerado, dieciséis grados, con lo que me costó enseñarte el Arte Real para que me pagues con tan poquita fe, te me vas a la llama a las ergástulas convexas de Ervion, en el polo norte de Saturno, a infestar de evangelios las colinas de gases incrédulos y tierras raras del verano color de la zanahoria que te voy a recetar en cuanto llegues a los contrafuertes naturales de los anillos interiores, Azrael, qué cruel eres hijo mío, dieciocho grados para mí que te di los instrumentos del caos y la desdicha, te he de ver en las Asambleas, en los Foros de las Naciones obedeciendo sin consuelo al que reparte las órdenes interventivas, para pronunciar a tu turno y modosito como un querubín de cachetes celulíticos tu convicción, pero qué digo tu convicción, tu fe, de que la armonía y el progreso del universo están garantizados gracias a las rogativas e imploraciones y al trabajo (por aquello de que a dios rogando —por adelante— y con el mazo dando —por atrás—) de aquellos hombres visionarios que atienden las necesidades de la materia y del intelecto en los escenarios de la buena conciencia, todo para mayor gracia y regocijo Mío, o sea del Impertérrito, ah, pero tú, tú, mi Inefable y Pluscuamperfecto Armilius, mi Antiyó que me hace casi más Yo o tanto Yo como Yo mismo, mi querido cuanto incomprendido y calumniado Anticristo, veinte grados, fiebre máxima rigor virtus de fe, quédate junto a mí para gobernar los vectores inútiles y las derivadas inconstantes de mi reino carnavalesco y perpetuar así la ley de continuidad de la materia, que se desliza en ondas de hidrógeno y polvo cósmico hacia la nada esencial y caprichosa, así es de misteriosa en su falta de propósito, la muy puta.

Hay que decir que antes de aplicar el fidesómetro a sus ángeles y arcángeles, querubines y potestades, ministros y emanaciones autonómicas, el Impasible se llena de ternura y tomando a Melecimut de cada una de sus veinte manos lo presenta ante los convidados y sin decir agua va, sin prevención alguna, en medio de alguna de sus elucubraciones secretas, pregunta en un tono muy rosa algo así como, “¿No es cierto que es bello mi pequeño?” Allí los quería ver, dijo la última vez Callufer, el diablo sin ojos que gobierna las sentinas de aceite hirviendo de las vírgenes torturadas del sexto infierno, según la nomenclatura Dante, en vigor en este hemisferio gracias a una cruz y a una espada. Allí los quería ver, dijo también Grammaferus, el demonio acuoso y penetrante que infesta de babosas corrosivas la carne lúbrica y tierna de las orquídeas y produce la propensión a pecar contra natura en los parques. Y allí los quería ver, dijo Él mismo, el Impostergable, y es que Él esperaba con toda premeditación y cálculo quántico, rectilíneo y uniforme, una respuesta del orden de “Sí, es bello e Inmarcesible, como todo lo que emana de Tu Grandeza.” Pero como todo lo que escuchó con su ubicuo oído fue un murmullo de asombro e incredulidad y reconvenciones para que alguien dijera que sí, anda, no te quedes callado, di algo, idiota, el Irascible pensó que era una buena hora para aplicar el fidesómetro, tanta libertad los ha vuelto disolutos, levantiscos, díscolos y flojos, a mí me van a faltar, cabrones, les advirtió.

Para aclarar un poco tanto barullo, a la mejor sea bueno mencionar que Melecimut es un caso especial de fealdad funcional. Ya decíamos al principio que es feo de un modo premeditado, como premeditado es todo cuanto ha creado la Voluntad del Incuestionable. Baste un ejemplo, aunque es un poco difícil ejemplificar en estos casos. Decir, para el ejemplo, que Melecimut tiene veinte manos, con todo y ser verdad, no nos deja ver la atrocidad del hecho. Y es que Melecimut tiene, en efecto, veinte manos. No son muchas si bien se lo ve, y existen precedentes armoniosos del síndrome de multimembrasuperioris, como Siva (¿o es Visnú?) en el Panteón hindú y como Xalantuétl (¿o es la Virgen de los Puñales?) en el Panteón zapoteca. Existe la leyenda, poco conocida por lo demás, de una modosa chica llamada Tecla, Santa certificada durante algunos papados, a quien en vida le decían La Manuda o, ya con mucha mala leche, la Mujer de las tres manos. Decir que Melecimut tiene veinte manos, entonces, no nos dice que no son diez pares de manos, ni que hay manos impares y huérfanas, como tampoco nos dice que no todas las manos tienen el mismo número de apéndices: hay cuando menos una, ubicada según la leyenda árgens en la tercera vértebra cervical y según Teofrastro en el Muégano de Almuñecar, que tiene 212 dedos, uno por cada hueso chico o grande, evidente como un pómulo o un cúbito, o escondido, como los tres huesecillos del oído medio, yunque, martillo y estribo, que son, precisamente, los que elevan a 212 capicúa y divino la cifra de 206 con la que se conforman los hombres, cifra secreta de huesos con los que el Indiferenciable dotó al homo sapiens. No hagan caso de los manuales de anatomía, cosa diabólica. Hay cuando menos otra que no tiene ni un solo dedo, si no que está dotada de un muñón con terminales succionantes, como una sanguijuela, y que sin embargo califica como mano debido a la composición fragmentada en metatarsos y falanges de su glóbulo superior y por el hecho de que sus pedúnculos absorbentes tienen una formación callosa en su extremo frontal, algo así como una uña para que Drácula se rasque las encías. Hay cuando menos otras dos que, esas sí, son manos comunes y corrientes. Ambas forman una pareja opuesta y complementaria, que le sirven a Melecimut para subir las escaleras que usa para pintar la cúpula del cielo, tomar café y saludar a los amigos, para leer los diarios tamaño tabloide en la incomodidad de los autobuses y los trenes, rascarse a manos llenas y para dar los abrazos de obligación en el país del fin del tiempo recobrado.

Resulta muy claro para todos los celesteños y para los teósofos y exegetas que se trata, cuando aparece Melecimut, de una prueba de fe. ¿A dónde iremos a parar con pruebas tan duras y rigurosas? Basta imaginar lo que sucede cuando Melecimut es enviado a la tierra a cumplir una tarea menos protocolaria, digamos, a escribir los veinte mil tomos del libro sagrado de los tibetanos, o a dirigir el tráfico de la Quinta Avenida esquina con Madison. Basta con ponerse en su lugar por unas horas para sentir que las dudas crecen entre nuestros omoplatos como apéndices de perdición y pecado.

Estas últimas seiscientas veinticuatro semanas he estado haciendo el experimento de colocarme en el pellejo de Melecimut y, créanme, es en verdad desalentador, como un catarro obsceno que vuelve evidentes los tejidos pútridos y carbonizados de los pulmones. Es desalentador también experimentar los ojos de la gente como pavesas de rayo láser sobre un alma con tantas deformidades como el Inderivable nos dio. Es difícil conservar la fe, como le pasara a Job o al Apóstol Tomás, es difícil promoverla, como le pasó a Moisés el Egipcio o a Saulo de Tarso, es difícil explicarla, como les pasó a Barush Spinoza y a Plotino el africano. Es más difícil aún creer en la propia fe y en la inmortalidad precaria de un abrazo. Es casi imposible no alimentar dudas sobre la posible demencia del Incontable, y la duda mata, amigos, lo juro, la duda mata.

Es por eso duro cumplir con la desquiciada misión que nos asignó el Inintegrable. Es duro dar testimonio ante los amigos y los desconocidos repulsivos de que el mundo ha pasado por nuestra ventana. Es duro, sí, pero necesario decir que yo lo vi. Desde mi exilio en este planeta, desde mi ventana que mira al verano poniente, yo lo vi. Va herido. Es un señor muy gordo —vaya con la novedad—, que viaja en un monociclo del tamaño de un dedal. Viste un traje negro, de lino, un sombrero hongo y un bigotito Arsenio Lupin, al mejor estilo de la Belle Epoque. Yo vi su lengua verde y naranja, herida. Yo vi sus labios de esparto disimulados por un rímel del color preferido por Marlene Dietrich, o sea carmesí de Venecia. Yo vi sus manos infladas por los males hepáticos, temblorosas como las de un boxeador retirado en su fama cuadrangular. Yo vi su espinazo oblongo y lleno de pústulas que denuncian con su tufo sanguinolento y su color de cadaverina el paso de la peste humana. Yo vi sus valles mancillados de orines nucleares, sus colinas tiernas como pechos de muchacha heridos por el cáncer y el desdén. Pero era bello y azul de promesas y cabriolas en la arena y piscuchas sobre las olas como un cielo de Kandinsky. El también me vio. «Y tú, ¿quién eres, insensato?», fue su pregunta. «Soy tu hijo», le respondí, y mentiría si no dijera que había en mi respuesta un dejo esperanzado que buscaba la simpatía de su asombro. «Eso no tiene nada de extraordinario», dijo en un tono indiferente y sin afectaciones. «Lo mío es crear». Y luego me preguntó: « ¿Qué es lo tuyo?» Hubiera querido responderle que lo mío también era crear, pero vi sus obras, pensé en las mías, y preferí callar.

El mundo hizo una pirueta en su monociclo, volvió su mirada hacia la izquierda para no chocar con la carreta a vela de la veleidosa Venus y luego a la derecha para no atropellarse contra el carro de guerra de Marte, viró a la izquierda y se marchó, diciendo adiós con un gesto formal del brazo más dolido. Suerte que no me vio diciéndole adiós con mis manitas, adiós adiós, mundo cruel, le decía yo con diecinueve de mis manitas, y es que con la otra me secaba estas lágrimas que el Inclaudicable me dio para las horas solemnes.

Otoño 2000

Lo que el viento se llevó

La teoría de los sentimientos morales de Adam Smith
Alianza Editorial, Madrid, 1997
Miguel Huezo Mixco
La extendida idea de considerar a Adam Smith (1723-1790) como el padre del “capitalismo salvaje”, gobernado por un mercado egoísta, no le hace justicia. Smith mismo, si viviera, estaría en desacuerdo con el estereotipo. En efecto, antes de La riqueza de las naciones, el Corán de los neoliberales, publicó su Teoría de los sentimientos morales, resultado del curso de filosofía moral que impartió por años en la Universidad de Glasgow.

Fino retrato del alma humana y manual de sugerencias prácticas, el libro tiene más de 600 páginas. Vale la pena acometer su lectura íntegra; pero si se lee a saltos se obtendrá un rico breviario de citas citables, como la que dice que la disposición a admirar a los ricos y poderosos es “la mayor y más extendida causa de corrupción de nuestros sentimientos morales”.

Panorama del cuento de escritoras costarricenses
Mayra Barraza
El Dr. Willy Muñoz, de origen boliviano y catedrático de literatura hispanoamericana contemporánea expuso en la UCA, y ante un pequeño publico, el panorama completo de las principales voces y ejes temáticos del cuento costarricense. Su conferencia dio inicio con Rafaela Contreras de Darío(1869-1891), Carmen Lira (de las primeras escritoras activas políticamente) y Yolanda Oreamuno quien superara “el costrumbrismo endémico”; para luego destacar a escritoras contemporáneas como Miriam Bustos y Giovanna Giglione que abordan directamente temas de género, sexualidad y sicología doméstica. Además, hizo un breve recuento de las escritoras salvadoreñas que considera se distinguen en la actualidad por su calidad literaria y voz propia, mencionando a Claudia Hernández, Jacinta Escudos y Jennifer Valiente. El Dr. Muñoz es autor de Antología de cuentistas salvadoreñas (UCA Editores 2004), y Polifonía de la marginalidad: la narrativa de escritoras latinoamericanas (1999) entre varios títulos publicados.

Salvadoreña: Cartelera cultural

CINE ESPAÑOL. Goya en Burdeos del director Vicente Aranda. Vi 1, 6pm, CCE.
DOCUMENTAL. La pelota vasca. La piel contra la piedra (España, 2003) de Julio Medem. Vi 1, 6pm, ICAS-UCA.

HISTORIA – Exposición. Planos antiguos de ciudades hispanoamericanas. Inaug Sab 2, 10am, Casa de las Academias.
TANGO – Concierto. Arde Troya con Linda Avellanada, Pablo Mainetti y la Orquesta Sinfónica Juvenil de El Salvador. Sab 2, 5:30pm, Teatro de Santa Ana.
HISTORIA – Conferencia. El urbanismo en las indias. San Salvador en Ciudad Vieja por Roberto Gallardo y Pedro A. Escalante Arce. Sab 2, 10am, Casa de las Academias.

SINFONICA – Concierto. Sinfonía No. 5 de Shostakovich, La historia de siempre de Mario Cesa (Italia) y Concierto para piano y orquesta de Lizst, con Roswith Lhmer - solista (Alemania), German Cáceres – director, y la Orquesta Sinfónica de El Salvador. Mi 6 y Ju 7, 7pm, TPresidente.

DIBUJO - Conferencia. Dibujo Contemporáneo: Película de acción (para todo publico) por Mayra Barraza, comentarios Giovanni Gil. Ju 7, 6:30pm, CCE.

CINE ESPAÑOL. Juana la loca del director Alex de la Iglesia. Vi 8, 6pm, CCE.

PINTURA – Conferencia. La Plástica: Técnicas tradicionales vs tendencias contemporáneas por Carlos Párraga. Ma 12, 6:30pm, MUNA.

TEATRO – Conferencia. El estilo en el teatro por Roberto Salomón. Ma 12, 4pm, MARTE.
FOTOGRAFIA– Exposición. La vuelta al mundo en la mirada de Kim Manresa, Inaug Ma 12, 6:30pm, CCE. Estará presente el fotografo.

TEATRO - XIII Festival Centroamericano de Teatro. *Cartas al pie de un árbol, Teatro Mexicali a Secas (México), Vi 1 - Dom 3, TLPoma. *Omstrab, Teatro Omstrab (Brasil), Sab 2 y Dom 3, TPresidente. *Los ritos del retorno, Teatro Tierra (Colombia) Dom 3- Ma 5, MUNA. *El médico a palos, Teatro Estudio (El Salvador), Lu 4 y Ma 5, TLPoma. *La cantante calva, Teatro Bambú (Honduras), Lu 4 y Ma 5, TPresidente. *Ex, Teatro Net (Costa Rica), Mi 6 y Ju 7, TLPoma. *Ivonne, Teatro Abya Yala (Costa Rica), Mi 6 y Ju 7, MUNA. * El enano, Teatro Tierra (Colombia), Vi 8 – Dom 10, TLPoma. *Paredes de brillo tímido, Diquis Tiquis (Costa Rica), Sab 9 y Dom 10, TPresidente. +info: 22742424, artteatro@amnetsal.com

Al infinito y más allá: Enlaces de interés


Como complemento a los textos sobre el tigre, las obras de Licry Bicard.


Milan Kundera hace muecas a lo provincial y sus agelastos.


">Premio a Regina Galindo, artista guatemalteca, en la ultima Bienal de Venecia.



7. Voces

Bienvenidos sus comentarios, ideas y opiniones. Este espacio es suyo.


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