15 sep. 2005

Joseph Roth Diele

Por
Horacio Castellanos Moya

Joseph Roth, el magnífico escritor y periodista judío nacido en la Galitzia del antiguo imperio austro-húngaro, era un bebedor empedernido. Sus biógrafos lo describen como un nómada (vivió en Viena, Frankfurt, Berlín, Moscú, París), aposentado en un café a lo largo de la mañana, sobrio, llenando cuartillas con sus estupendas historias; pero al final de la tarde empezaba a beber como si el demonio le pisara los talones. Sus últimos años en París fueron fecundos, basta mencionar ese breve relato de culto titulado La leyenda del Santo Bebedor, pero también a tal grado autodestructivos que la cirrosis lo acabó cuando apenas contaba con 45 años. Corría entonces ese fatídico 1939 y los nazis se le venían encima.
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Sorprende descubrir la gran cantidad de relatos y novelas (la mayoría traducidos al castellano) que Roth escribió en su breve periplo. Sorprende aún más descubrir el volumen de su obra periodística, todavía no traducida al castellano, y su talento para la crónica y el retrato. A lo largo de su vida, Roth fue un muy bien pagado periodista de los principales diarios de Frankfurt y Berlín.
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En esta última ciudad, hace tres años, lectores que admiran su obra abrieron una taberna llamada “Joseph Roth Diele”, en la calle Postdamer 75, muy cerca de la estación de metro Kurfürstenstr. La decoración del lugar es un hermoso homenaje a uno de los escritores en lengua alemana más sugerentes del siglo XX. Un día de julio pasado visité la “Joseph Roth Diele”, me senté a la barra, leí las frases autobiográficas de Roth que están grabadas en el mármol del techo, recorrí las ilustraciones y las diversas ediciones de los libros esparcidas en las paredes, supe que el escritor había vivido en la casa de junto en 1922 y luego, embargado de emoción, brindé en su honor. Si visita Berlín y gusta de los relatos de Roth, dese una vuelta.