7 mar. 2009

René E. Rodas

INÉDITO

Poesía / SAL
René E. Rodas

SAL, 1962

De “El museo de la nada”


La segunda galería del modesto “Museo de la nada” está compuesta por citas más o menos textuales, más o menos apócrifas o levemente modificadas, que dan cuenta de un modo de pensar y quizás de un modo de ser: el de esos seres inocentes educados en el narcisismo y entrenados para crueldad o la indiferencia hacia los ajenos. Seres convencidos de su propia superioridad, desencantados de su propia grandeza y aturdidos ante la cada vez más evidente inutilidad de su poder. Alguien, presuntamente el autor-curador de dicha galería, los ha escuchado con suma atención y parejo asombro. A través de esta Galería ha decidido cometer la indiscreción de decirnos qué piensan. René E. Rodas es autor de varios libros de poesía, entre ellos: “Cuando la luna cambie a menguante”, “Diario de Invierno” y “Balada de Lisa Island”.


GALERÍA DE CRÉDULOS (ala norte)


“Las personas pueden ser más atractivas

que su imagen en este espejo.”

De una caricatura en The New Yorker


“La base de todo negocio es la sinceridad.

Cuanto más pronto aprendas a fingirla,

mejor te irá.”

Groucho Marx


«Creer en nuestra bondad esencial, al margen de cualquier evidencia en sentido opuesto que la realidad nos presente, es un acto de fe en Dios».


«Sospechar un germen de maldad innata en los extranjeros, al margen de cualquier falta de evidencia, es un acto de defensa propia».


«Confiar en que nuestros hijos y nietos sabrán encontrar soluciones a los problemas que nosotros les estamos heredando es un acto de fe en el futuro».


«Ignorar por qué la injusticia y la desigualdad que nuestros líderes fomentan en el extranjero favorecen nuestro bienestar es un derecho de protección a nuestra paz interior financiado con nuestros impuestos».


«El mundo se divide en nosotros y los fuereños. A nosotros nos ha sido encomendada la tarea de completar la obra de Dios. A los fuereños, Dios no les tiene confianza y por eso los mandó nacer en otro lugar».


«Si Dios, que todo lo ve y todo lo sabe, no confía en los otros pueblos, ¿por qué habríamos de confiar nosotros?».


«Un número abrumador de manzanas podridas en el cesto de nuestra sociedad no es prueba concluyente contra la bondad esencial de nuestras instituciones y de cada uno de nosotros».


«Todo ciudadano tiene derecho a enriquecerse, convertirse en espectáculo, engordar, copular, adelgazar, hacer el ridículo, emparejarse los dientes, portar un arma, siempre que pague sus impuestos y no intente subvertir el orden establecido».


«La democracia es como el automóvil. No todo el mundo puede pagarse un modelo de lujo. Algunos deben conformarse con modelos utilitarios o compactos. Los menos afortunados no pueden pagarse un vehículo propio. Para ellos existe el transporte público, que sigue un recorrido preestablecido y que alguien más conduce».


«En tiempos de amenaza, aun los privilegiados deben aceptar un modelo restringido de democracia. A veces, los frenos de poder o la dirección asistida son lujos impagables».


«Mientras haya un hombre apremiado de necesidad que esté dispuesto a pasar cuantos trabajos sea necesario para satisfacerla. Mientras ese hombre acepte satisfactores sucedáneos para aplacar su insatisfacción original. Toda vez que ese hombre asuma ese estado de necesidad crítico como una condición natural y su mejor arma. Siempre que esto sea así, el capitalismo seguirá funcionando. El capitalismo no padece ciclos de crisis. Es la crisis».


«Ser el pueblo elegido de Dios nos faculta a ejercer la paradoja de la gracia: proponernos hacer el bien, terminar haciendo mucho mal, acusarnos de ello, enjuiciarnos y perdonarnos».


«Si no salió en la tv, en realidad no sucedió. Si no salió en prime time, no tuvo importancia. Si no fue en nuestro suelo ni en nuestros intereses, no es noticia, es espectáculo —cada quien elige el suyo; allá quien quiera verlos todos—. Ahora bien, si salió en prime time y nos daña, seguro que fue un extranjero».



PEQUEÑAS HEREJÍAS AFTERHOURS


I. Solemne Declaración

«Ante tanta quiebra colosal, ante los fraudes astronómicos a pensionistas confiados, ante la evidencia de numerosas fortunas hechas sobre prácticas especulativas irresponsables, no queda más remedio que aceptarlo: el capitalismo es el peor enemigo del capitalismo».


II. Warning

“Los mortales del común” hemos determinado que el American dream tiene el nocivo efecto secundario de causar pesadillas en la vigilia del resto del mundo.


III. Teología de la Especulación

«Dios no juega a los dados. Apuesta en la NYSE».

«La bolsa de valores es el casino de los ricos. La lotería es el impuesto de los pobres».


IV. Publicidad en una Gasolinera

«Ponga un iraquí en su tanque».


V. El Juego del Trile

«La garra invisible del mercado es más rápida que la mano visible de la ciudadanía. ¿Dónde quedó la quimérica bolita de la democracia?»

Montreal, invierno - verano 2003