15 jul. 2005

4. Lo que el viento se llevó

Bordados de Colomoncagua
Mayra Barraza


Hace algunos días decidí llevar a mis hijos a visitar la colección de miniaturas de Ilobasco del Museo de Arte Popular y me llevé una agradable sorpresa. En su espacio de exposiciones temporales tenían una muestra amplia de bordados realizados por la comunidad de mujeres salvadoreñas refugiadas en Colomoncagua, Honduras, en la cruenta década de los ochentas.

Los bordados realizados con delicadeza documentan el espacio habitado –cultivos y escuelas rodeados de alambres de púas con montañas en el horizonte - y sus deseos, con textos como este que dice “Nuestra sociedad salvadoreña queremos que sea construida en una nueva patria”. Una descripción de la técnica acompaña esta exposición histórica: “Las puntadas básicas empleadas son el punto atrás, el caballito, el punto de relleno… el fondo del bordado una tela de algodón o dacron... El toque final más popular... es una banda de crochet tejida en algodón o sedalina brillante en vivos colores.”

Bellas imágenes de un pasado doloroso que no hay que olvidar.





La historia sin centro
Carmen Molina Tamacas

El jueves 7 se suponía que el Salón Rosado del Palacio Nacional propiciaría el encuentro entre el Ejecutivo, la Alcaldía y la sociedad civil, donde hay muchos interesados en lavarle la cara al centro histórico de San Salvador. ¿En serio llegaría el Presidente?

Carlos Rivas Zamora dice que el tema le preocupó, le preocupa y le preocupará en lo que resta de su gestión. Pero olvídense, no va a desalojar una sola venta ilegal: la gente tiene derecho a ganarse la vida, vida que el gobierno no le quita a pausas.

En el foro, una tormenta de ideas. Pero Saca no llegó. En su despacho dijeron que él se lleva muy bien con Rivas y que la inasistencia no era “con dedicatoria”.

El centro tiene un tórax con enfisema, pero se esfuerza por latir. Si bien no se paralizará nunca, un día de estos le darás un infarto.