18 dic. 2008

Les Misérables

Les Misérables




Ante la picada estrepitosa de las bolsas de valores en todo el mundo, que más pertinente que hablar desde el arte y la literatura sobre el dinero - esa moneda de cambio tan fugaz, como ilusoria.

Para ello (y siguiendo nuestra tradición de tomar títulos prestados ya sea de la literatura y/o del cine) titulamos este número con la conocida novela del siglo XIX de Víctor Hugo cuya narración de las vicisitudes de personajes de diversa índole durante 20 años, y su búsqueda de redención, habla elocuentemente en defensa de los oprimidos: todos aquellos que formamos parte de esa complicada red económica que se sacude cada vez que alguien estornuda en Wall Street.

Dinero, billetes, monedas, oro, amarillo, verde, trabajo, salarios, bienes, especulación, avaricia y codicia, riqueza, pobreza; cada quien establece sus parámetros al respecto y se ve obligado a formar parte o combatir sigilosamente las nuevas efigies de oro.

En este número, Rodolfo Walsh y Joaquín Rodríguez del Paso nos muestran las contradicciones de esa moneda de doble cara llamada turismo. Mientras, Alberto Masferrer, Piero Manzoni y Jason Flores-Williams nos señalan literalmente la especulación con mierda o mierda especulación que juega con los destinos de muchos sin importar las consecuencias. Rodrigo Rey-Rosa, en el fragmento de “Caballeriza” que presentamos aquí, nos recrea -con tanta claridad que duele mirar- ese paisaje humano aferrado al dinero con una mano y con la otra… a sus testículos. Al respecto, Margaret Atwood comenta en un tono delicado: “like one of those magician's tricks where somebody is waving a red handkerchief and while everybody's looking at it somebody else is stealing your wallet”. Y Anselm Kiefer nos recuerda en sus obras, cual heridas abiertas, aquellas ciudades de oro y poder convertidas en paja y ceniza.

Y sin embargo, la riqueza puede ser también otra. Puede ser como la mariposa amarilla en el poema Claudia Torres: “fleeting and distant”. O, como las pequeñas miniaturas de barro del Museo de Arte Popular presentadas en este número, que nos recuerdan de la belleza de las cosas sencillas y simples que da la vida.