12 sep. 2008

Lo que el viento se llevó - Una casa para Felix Nussbaum


Una casa para Felix Nussbaum
Paolo Leurs

Recorrido por la Casa Felix Nussbaum en Alemania, diseñada por Daniel Libeskind.

Una familia judía emigra para Estados Unidos cuando en Alemania y los países ocupados ya no queda espacio de vivir para los ciudadanos judíos. Uno de los hijos se llama Daniel Libeskind. Otro alemán de origen judío, un joven pintor de Osnabruck, emigra para Bélgica. Su nombre –Felix Nussbaum- seguramente sería uno de los grandes de la pintura contemporánea, si hubiera emigrado a Estados Unidos, o a Inglaterra o a cualquier país que no cayó en manos de los nazis.

Pero Nussbaum se fue para Bélgica, y aunque logró traducir sus años de exilio, persecución, clandestinidad y desesperación en una obra pictórica maestral, cayó en el total olvido por más de 50 años.

Porque Felix Nussbaum fue asesinado en un campo de concentración nazi, cuando tenía 39 años, y su obra quedó escondida, dispersa, casi perdida.

Hasta que el otro judío regresó a Alemania. Se había hecho arquitecto. Uno de los más famosos. Daniel Libeskind construyó una casa para Felix Nussbaum. Al fin, el eterno prófugo, el hombre que migraba toda la vida porque para él simplemente no había lugar, tiene casa propia y segura. Un hogar para su obra.

La Casa Felix Nussbaum, en Osnabruck, es una de las obras arquitectónicas contemporáneas más importantes, más impactantes de Alemania. La llaman “la casa sin salida”. El sentimiento de la orientación perdida, de la esperanza defraudada, de la desesperación se vuelve una experiencia física para el visitante.

El diseño del arquitecto obliga a seguir la vida del artista, en corredores estrechos y sin ninguna decoración, donde la luz entra siempre como promesa, pero nunca alcanzable.

El último corredor contiene las últimas obras de un hombre con plena conciencia de su segura captura y muerte, pero quien sigue resistiendo con lo único que le queda: el arte, la pintura. Pinturas de inmensa desesperación, pero aun más de inmensa humanidad.

Autorretratos de un hombre llorando. Y al final, el último cuadro pintado, días antes de su captura y su traslado a un campo de concentración: “El triunfo de la muerte”, que describe el fin de la civilización en una danza macabra.