12 sep. 2008

Lo que el viento se llevó - Tramas de Verónica Vides


Tramas de Verónica Vides
Rosina Cazali

Obra de la artista salvadoreña en Guatemala.
En la galería Sol del Río se presenta una serie de piezas e instalaciones de Verónica Vides. Titulado Trama, este proyecto recoge una serie de experiencias que la artista ha desarrollado a través del tiempo y su interés por los materiales de residuo, alambres de construcción que toman formas caprichosas e incluso, al paso del tiempo y la humedad de estos días, los procesos de la corrosión. Según Vides, este trabajo de reciclaje es una trama que se construye y destruye entre trazos y puntadas de alambres retorcidos que parecen cobrar vida, como si fueran bichos enormes a punto de moverse. Algo notable es el dibujo que van definiendo las sombras: sugieren hechos, situaciones, momentos que todavía no han tenido lugar, que se quedan en insinuación, en sospecha y en temor de su realidad.

En esta obra el reciclaje no aparece de manera literal sino por omisión: no hay materiales de segunda mano, nada recogido en basureros. Todo indica que aquí el reciclaje también apunta hacia nuestra creciente imposibilidad de acceder a mundos naturales, y eso nos obliga a experimentarlos en una sala de exhibición y recrearla de manera artificial. De ahí brota el parecido de las piezas que componen Trama con esos bosques de manglares de los litorales. Estas semi esculturas, instalaciones de dimensiones variables, nos transportan a lo impalpable. Todo ello nos enfrenta a una condición bastante triste: la civilización, que alguna vez promulgó su búsqueda de armonía con la naturaleza, ha fracasado.

Más allá de la belleza extraordinaria de la obra de Verónica Vides, Trama también es un paisaje del desasosiego. Implica la experiencia de la realidad, de la belleza de la naturaleza artificial, reciclada a la que accedemos en forma aséptica, segura, apta para individuos urbanos, visitantes de galerías y museos.La verdad de hoy también es incertidumbre. La obra de Verónica Vides está cargada de lirismo y a la vez –en esa trama densa– de una serie de ironías.

Este paisaje lo es, también, de nuestra pobre relación con la naturaleza, cada vez más lejana, acechada y confinada a postales de nostalgia. La exposición es bella y perversa. Tiene mucho de eso que tiene la ciencia ficción.