23 ene. 2011

CA-4: Colección Revuelta





Unas palabras sobre el surgimiento de Revuelta

Miguel Huezo Mixco / SAL


El escritor y editor salvadoreño Miguel Huezo Mixco presenta la colección Revuelta: Un encuentro de escritores consagrados y jóvenes a través del libro impreso y electrónico. Una colección donde poesía, narrativa y crónica presentan, a través de seis autores, el panorama actual de la creación salvadoreña.


https://sites.google.com/site/coleccionrevuelta/home


El 14 de diciembre lanzamos los dos primeros volúmenes de la colección Revuelta: “Breves palabras impúdicas”, de Horacio Castellanos Moya, y “Agua inhóspita” de Vladimir Amaya. Si todo marcha bien, en el próximo año se publicará media docena de libros de igual número de autores salvadoreños vivos.


Escribo este artículo para compartir unas reflexiones preliminares en torno a la publicación de Revuelta. La idea de producir esta colección de libros de bolsillo surgió tras constatar que la institucionalidad cultural se encuentra en uno de los momentos más críticos de toda la posguerra. Esta crisis se hace especialmente evidente en el mundo del libro y tiene una expresión particular en la actividad editorial. La Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI), la casa editora del Estado, no consigue salir del coma, y las editoriales universitarias, que tradicionalmente han tenido un papel protagónico en la publicación de literatura, están haciendo poco o nada. Si lo vemos desde esta perspectiva, el panorama puede resultar muy desalentador.


Publicar a los autores salvadoreños, especialmente a los más jóvenes, no es fácil. Los costos de impresión son muy altos. Las pocas librerías del país apenas acogen las producciones nacionales. Hay poca promoción de las obras escritas por salvadoreños. La mayoría de medios de comunicación carecen de secciones culturales. Tampoco existen publicaciones especializadas sobre libros, ni crítica literaria profesional. En síntesis, los intermediarios tradicionales entre el libro y el público nos han fallado.


La creación de Revuelta fue el resultado de muchas conversaciones y preguntas. Si imprimir libros es tan caro, ¿debemos adoptar las publicaciones electrónicas? ¿Cómo acceder a los lectores que no forman parte del reducido número de personas conectadas a Internet? Ante la avalancha de autopublicaciones electrónicas, ¿debemos aceptar como inevitable la extinción de la figura del editor? Si los libros de autores salvadoreños –salvo los que están incluidos en los programas escolares-- no tienen mercado, ¿por qué seguir insistiendo en que se nos permita ingresar a un espacio donde nos sabemos excluidos? ¿Si en los medios hay indiferencia, por qué no trabajar entonces con los blogs y revistas virtuales que es en donde la literatura encuentra algún eco?


Las preguntas no tenían que ver únicamente con el oficio editorial sino también con el de hacer literatura. ¿Debemos cruzarnos de brazos a esperar que alguien toque a la puerta ofreciendo la publicación de nuestros libros? ¿Seguirán insistiendo los escritores más jóvenes --como lo hacen los mayores-- en reclamar becas que no existen ni se les darán? ¿Continuarán cayendo en la trampa de alcanzar el éxito a través de las ventas, repitiéndose el mantra “somos como pequeños dioses”?


Desde luego, no tenemos respuestas terminantes para estas y muchas otras preguntas.


Pero no todo está mal. El surgimiento de proyectos editoriales como Índole, La Cabuda Cartonera, Equizzero y otras es una parte de esas posibles respuestas. Cuando pensamos en iniciar la Revuelta siempre tuvimos claro la necesidad de superar la marginalidad. Así, un buen día, me presenté ante el Centro Cultural de España con el proyecto (posibles autores, géneros, costos de producción y cronograma) --y la idea, por suerte, encontró una calurosa acogida.


La idea que está debajo de nuestro experimento editorial puede sintetizarse así: queremos contribuir a crear una nueva corriente de atención hacia la literatura, los libros y los autores utilizando métodos diferentes. El camino que proponemos es remover el ambiente cultural con una propuesta editorial de buena calidad. Sin abandonar el formato del libro impreso y conservando algunas de las convenciones de la propiedad intelectual, hacemos una apuesta en firme por la utilización de los formatos electrónicos, apoyándonos en las posibilidades que ofrecen las comunicaciones y las redes sociales.


Para llevar a cabo este experimento editorial hemos contado con una pequeñísima porción de los recursos de la cooperación internacional. Y cuando digo pequeñísima no estoy exagerando. Esta colección en conjunto costará menos que una sola consultoría destinada, con suerte, a convertirse en un insumo, entre muchos, para algún programa.


Para los pragmáticos hay que decir que la experiencia arrojará beneficios inmediatos. Los libros de Revuelta tienen identificado claramente su público: se entregarán en las bibliotecas públicas y casas de la cultura de todo el país, donde apenas hay libros y donde los estudiantes y usuarios no tienen manera de acceder a las creaciones más recientes de nuestros escritores. Naturalmente, también los usuarios de las actividades del Centro Cultural, principalmente por jóvenes relacionados con el arte y las letras, se verán directamente beneficiados. Del mismo modo, los libros también estarán disponibles en la Web, gratuitamente, y podrán acceder a ellos lectores e investigadores dentro y fuera de El Salvador. Como la publicación de e-books es una práctica nueva, hemos decidido testear las descargas solicitando a los interesados en que nos regalen datos básicos —sexo, ciudad y país—, para conocer algo sobre ellos.


Pero la literatura no es solo un hecho literario. Es sobre todo un acontecimiento cultural. Su contribución principal tiene lugar en el estado de ánimo de las personas. La literatura despierta la imaginación y ello, contra lo que suele pensarse, es decisivo para el bienestar, la innovación y la cohesión social. Los efectos subjetivos de los libros son difíciles de medir. Nuestra idea es contribuir a generar un estado de ánimo diferente al que nos parece que ahora prevale. Queremos golpear los muros del pesimismo y abrirle una ventana a nuevas ideas y al sentimiento de que, pese a las evidencias, es posible hacer cambios. Para repetir el tópico, esto no tiene precio.


Pese a que Revuelta es un proyecto pequeño hemos tenido una enorme cadena de apoyos. En primer lugar, esto no hubiera sido posible sin el patrocinio del Centro Cultural de España. Luego vino el eslabón de los autores. Horacio Castellanos Moya, cuyas obras están siendo publicadas por una de las principales editoriales en lengua española, fue el primero en comprometerse a entregar un libro inédito a cambio de un pago simbólico (derechos de edición); Vladimir Amaya –quien, de paso, percibió el mismo pago que Horacio— también se interesó y estuvo dispuesto a ser evaluado y editado. Del mismo modo, dos artistas plásticos de alto valor, como son Walterio Iraheta y Verónica Vides, estuvieron desde el primer momento en la mejor disposición de participar en el experimento. Del mismo modo, ya existen otras dos autoras, dos autores y otros cuatro diseñadores comprometidos en participar en el resto de libros de la colección. Si nuestros patrocinadores no cambian de opinión, en los próximos meses sabremos sus nombres y conoceremos sus propuestas.


Para poner en marcha el proyecto también fue decisivo el pequeño grupo editorial que está al frente a este proyecto: María Tenorio (doctora en literatura latinoamericana y profesora de redacción de la ESEN), Susy Morán (maquetadora y artefinalista) y Saúl Castro Fagoaga (economista y diseñador). Luego vinieron a hacer su papel las redes sociales y los medios de comunicación. Centenares de usuarios de Facebook nos han acompañado creándole un entorno favorable a la iniciativa. Hemos tenido también la colaboración de medios electrónicos más institucionalizados: la revista Contracultura “adoptó” el proyecto como suyo, y El Faro también nos permitió colocar un botón para la descarga de los libros. La iniciativa obtuvo la atención de grandes medios. La revista Séptimo Sentido y la sección multimedia de La Prensa Gráfica acogieron la idea y le dieron una importante proyección al evento. A su vez, El Diario de Hoy ayudó a promover el lanzamiento de la colección.


Contra lo que muchos podrán imaginarse, la mayoría de estos procesos no requirieron de largas reuniones, ni de papeleo, ni mucho menos de oficinas: se hicieron principalmente a través de Internet. Inclusive, cuando una nevada impidió que Horacio tomara el avión a San Salvador, echamos mano de Skype para asegurar al menos su presencia virtual en el auditorio del Centro Cultural de España donde se congregaron decenas de personas.


Estamos aprendiendo mucho de esta nueva dinámica. Ya veremos a dónde nos lleva. Solo agregaré algo más. Por el carácter polémico de su obra y el reconocimiento del que goza, la contribución de Horacio Castellanos ha sido fundamental. Más allá de nuestra amistad, quiero entender su disposición a participar en este experimento como un gesto de aproximación cordial a este país que tan mal le paga a sus mayores talentos.


Aunque Revuelta ha tenido cierto éxito en su arranque no nos hacemos grandes ilusiones. Sabemos que este tipo de iniciativas no son perfectas y pueden ser polémicas. El solo hecho de distribuir los libros gratuitamente eriza la piel a más de uno. Asimismo, los formatos electrónicos despiertan todavía mucha desconfianza y la obra impresa sigue siendo la aspiración de cualquier autor. Otros han expresado cierto malestar por no haber sido requeridos de participar con sus manuscritos. Encima de todo, la crisis económica tampoco parece tener fin.


Pero no hay remedio. Necesitamos actuar. Tenemos que encontrar salidas.