19 mar. 2010

Esperanto: Emilia Prieto

ARTES VISUALES
Emilia Prieto

CRI, 1902-1986

“sin justicia no hay verdadero derecho,

no hay paz, no hay vida posible digna sobre la tierra”.

Emilia Prieto

Emilia Prieto, justicia y utopía

Sila Chanto

http://silachanto.blogspot.com/

http://www.redcultura.com/expos/emilia_prieto


Emilia Prieto (1902-1986) vivió su vida contrariando el lugar común “No le pidan peras al olmo”, apelando a transformaciones posibles para alcanzar un mundo más justo. Colaboradora incansable del Partido Comunista, desenfadadamente antiimperialista, repudiaba además el “arte por el arte” de la burguesía liberal del mismo modo en que se oponía a la economía liberal que tenía hipotecado al país. Su crítica estaba dominada por un juicio ético, en el que desmantela el escenario idílico de la demagogia política y su repercusión en la representación iconográfica de sus contemporáneos. Cada dibujo, cada grabado, cada canción recuperada o frase acuñada, tienen el mismo sentido que su participación en grupos de presión política: el señalamiento de los problemas, de la realidad, donde otros solo encuentran visiones complacidas de la historia, en una apelación a la utopía posible, al que está ligado su sentido de justicia. Su estética, por tanto resulta indisoluble de su fundamento ideológico.

La investigación independiente “Las peras del olmo obra gráfica de Emilia Prieto”, de Carolina Córdoba y Sila Chanto, fue presentada al público en el año 2004 en San José, y contó en ese momento con la colaboración de el Museo de Arte Costarricense, y actualmente, a través de Redcultura.com, es que se ha logrado su permanencia en línea para el acceso planetario de la obra. Tuno, molino de papel y el Taller de Restauración Conarte, y colaboradores particulares hicieron posible la experiencia. La investigación no solo reformuló el recuerdo sobre la obra de esta artista, sino además, sobre nuestro propio pasado en el arte; problematizó especialmente sobre cómo se construye su omisión o reducción del relato de las artes plásticas, a pesar de haber realizado una intensa y particular producción en la primera mitad del siglo XX. Por extrapolación se cuestionan todos los procesos políticos de (in)visibilización del arte y específicamente del grabado, dudando fundamentalmente del concepto de “tradición” que ha permeado la noción conservadora y reaccionaria de la historia del arte y la cultura local idílica del estado nacional patriarcal. El estudio de esta obra, ha planteado una justa duda sobre los procesos políticos de la visualidad, las instancias que tienen el control político y económico de los argumentos en el arte para validar o retardar los procesos de asimilación de las imágenes, colaborando con ello, en la construcción tanto de memorias como de olvidos.

El reconocimiento posterior que le valió el honorífico Premio Áncora 2005 en investigación en Artes Plásticas, ha sido seguido por el interés de otras instancias que volcando su interés en la obra, que lamentablemente utilizan los insumos de la investigación a título institucional, sin haber apoyado el proceso. En Centroamérica, muchos celebran resultados, pero pocos apoyan y financian las investigaciones que se desarrollan al margen de planes académicos o perfiles institucionales. Mientras no se subsane este deshonroso trato para las investigaciones marginales en el campo de la investigación realizada por mujeres centroamericanas, seguiremos invisibilizando no solo a las “sujetas” como “objeto de estudio”, sino también a las “sujetas” como realizadoras, cambiando unos nombres por otros.

Prieto presentaba con ironía las demandas del feminismo de la burguesía liberal de principio de siglo, permitiéndose así mismo dudar del supuesto aparato democrático y de la conciencia política de las mujeres conservadoras, es decir, de la derecha en el país; sin embargo, con una clara posición sobre el lugar del que enunciaba su problemática. De nada sirve, como bien planteó a través de algunos de sus grabados conquistar derechos, si esto se convierte en una igualación vacía de contenidos, en meros placebos que reproducen la verticalidad del orden imperante, y que no colaboran finalmente en transformar las condiciones para alcanzar una sociedad más justa. Los valores por los que vivió y produjo, siguen absolutamente vigentes, sus enemigos ideológicos, siguen siendo los mismos.

Enero 2009