19 ene. 2011

A WALK ON THE WILDSIDE: +/- esperanza







+/- esperanza

Museo de Arte y Diseño Contemporáneo




Curador Adán Vallecillo

Artistas Mayra Barraza (El Salvador) / Eder Castillo (México) / Simón Vega (El Salvador) / Omar Obdulio (Puerto Rico) / Ángel Poyón (Guatemala) / Leonardo González (Honduras) / Jonathan Harker/Dominique Ratton (Panamá/Costa Rica) / Jorge Linares (Guatemala) / Natalia Domínguez (El Salvador) / Oscar Figueroa (Costa Rica) / Mauricio Esquivel (El Salvador) / Cesar Manzanares (Honduras) / Edgar Calel (Guatemala) / Martín Molinaro (Argentina) / Patricio Dalgo (Ecuador) / Lucía Madriz (Costa Rica) / Jorge Oqueli (Honduras) / Fernando Cortés (Honduras) / Admín Torres (Puerto Rico) / Belén Granda (Ecuador) / Francisco Papas Fritas (Chile) / Donna Conlon (Panamá) / Annyelmaidelin Calzadilla (Cuba) / Karlo Ibarra (Puerto Rico) / Alexia Miranda (El Salvador) / Miguel Romero (Honduras)


¿Qué sentido tiene la esperanza? ¿Cómo ayuda a cambiar el mundo? ¿Para qué sirve? ¿Es un subterfugio? ¿Un aura protectora? ¿Un aliciente para amortiguar los efectos del desasosiego? ¿Una expectativa? ¿Un valor esperado? ¿Qué es la esperanza? ¿Una virtud? ¿Un estado de ánimo? ¿Una diosa benevolente? ¿Un ideal?, ¿Una utopía? ¿O será como decía Nietzsche: el peor de los males ya que prolonga el tormento de la gente?


Si pensamos en tiempo cronológico la esperanza puede verse como tiempo + probabilidad, en otra dirección podría plantearse desde la espera en correlación con el deseo, es decir deseo contenido o más bien regulado por la espera. Vista como cálculo matemático, económico y político apunta a la estadística, el promedio, la formula; como la denominada esperanza de vida, que se calcula en relación a los movimientos en la tasa de mortalidad y es aplicada a realidades geográficas específicas. Por ejemplo, el país con la esperanza de vida más baja es Swazilandia con 33 años y el más alto es Japón con 82. Si nos remitimos a Centroamérica la esperanza de vida al nacer es de aproximadamente 66 años para los hombres y 70 años para las mujeres.


Por otro lado, si pensamos en el lenguaje coloquial la gente habla de encontrar la esperanza, la última esperanza, mantener la esperanza, no perder la esperanza, tener esperanza, buscar la esperanza….


Pues, si la necesidad de esperanza está tan presente en nuestra vida diaria (la esperanza de mejorar nuestra salud, nuestros ingresos, las relaciones amorosas, ganarse la lotería, hacer un viaje, conocer una persona, ocupar un puesto, ganar un premio, alcanzar una meta, entre otras…).


¿Por qué no hacer una exhibición sobre la esperanza?


Sin duda alguna este proyecto parte de las necesidades de contextualizar y conceptualizar la esperanza desde las visiones del arte -tan acusadas en la actualidad de ser desesperanzadoras- aunque ésta selección de obras constituye un abanico de posibilidades para pensar la esperanza a partir de sus virtudes, contradicciones y antagonismos, y no para reducirla a sus sentidos más unilaterales.


Es por eso que artistas de distintos países de Latinoamérica reflexionan desde diferentes plataformas conceptuales que toman en cuenta realidades ontológicas, políticas, sociales, históricas y ecológicas las cuales nunca aparecen disociadas de otros elementos discursivos necesarios para entender la esperanza en sus distintas complejidades, incluidas aquellas que logran poner en evidencia la fragilidad sobre la que construyen nuestras certezas.


Decía el escritor belga Maurice Maeterlinck que la desesperanza está fundada en lo que sabemos, que es nada, y la esperanza sobre lo que ignoramos, que es todo. Nada más cercano al leit motiv que ha hecho posible estos diálogos. Adán Vallecillo